martes, 3 de abril de 2012

El estupendo gol de Trezeguet a Ferro

En su segundo partido en River, David Trezeguet se lesionó a los pocos minutos. Fue en el primer clásico del verano frente a Boca. Tanto propios como extraños lo miraron torcido y le dispensaron palabras desconfiadas, por no decir hirientes. Claro, el francoargentino llegaba a River luego de seis meses de escasa actividad y sus estados físico y futbolístico eran una incógnita. Luego de recuperarse de la lesión, Trezeguet empezó de a poco, entrando desde el banco. Su jerarquía sobresalió de forma inevitable y ahora es titular indiscutido, tanto que el sábado pasado frente a Ferro, Almeyda sacó a Domínguez y Cavenaghi y lo dejó a él. Con sólo 8 partidos, 5 entrando desde el banco y 3 de titular, tiene 7 goles y es el segundo anotador de River detrás de Cavenaghi. Campeón del mundo con Francia en 1998 y de Europa en 2000, copa en la que anotó un gol en la final frente a Italia (2-1), Trezeguet ha demostrado ser de clase mundial. Su calidad pertenece a una elite privilegiada. En los últimos años de su carrera, River tiene el privilegio de disfrutar de su fútbol. El gol que le hizo a Ferro es su última joya. Una volea exquisita, con slice, cortando la pelota con el borde externo para que ésta viaje, mansa y tranquila, como por un tobogán ascendente, hasta el ángulo y allí muera para que nazca el deleite. Fue un poema, una delicia, un lujo. Combinó la efectividad con la belleza en una dosis perfecta. Fue el 3 a 0 para la victoria de River. Desató la euforia de las tribunas y también de sus compañeros. Es emocionante ver la reacción de Vega, por ejemplo, incrédulo ante tanta categoría. El gol de Trezeguet es fútbol en estado puro. Repentización, precisión técnica y estética, todo junto. Verlo da placer, más allá de la camiseta que vista el corazón del que observa. Por lo menos así debería ser. A todo aquel que le gusta el fútbol, el gol de Trezeguet debería causarle goce. De lo contrario, el que no lo sienta así sufre de fanatismo absurdo. Los únicos eximidos son los hinchas de Ferro. Para el resto, sólo cabe disfrutar de tanta belleza.