Reaccionó desde los pies de Messi
En otro contexto, el triunfo en tierras colombianas sería una victoria más, sin demasiado para celebrar. En la situación actual, este resultado tiene más significado, descomprime un momento tenso y limpia el horizonte de cara al futuro. Luego de un primer tiempo pobre, en el que Argentina no creó una sola situación de gol, el equipo de Sabella dio vuelta el resultado, con Messi como líder futbolístico, para acallar voces venenosas, que se alzaban altivas ante la falta de respuestas del equipo y del crack del Barcelona.
Sabella planteó un partido tibio, sin riesgos, sin complicaciones. Fede Fernández por Demichelis, doble volante de contención con Mascherano y Braña, Sosa y Guiñazú para generar juego, Messi e Higuaín arriba: un 4-4-2 conservador, controlador. Con ese dibujo, Argentina tuvo el dominio de la pelota en el primer tramo del período inicial, pero nunca fue capaz de generar absolutamente nada en los últimos 20 metros de la cancha. De a poco, Colombia se fue animando y sobre el final del primer tiempo ya jugaba mejor que Argentina, que se iba desdibujando. Un minuto antes de los 45 llegó el gol en contra de Mascherano. El equipo de Sabella pagaba muy caro la pobreza de su juego en una acción desafortunada. Los jugadores se fueron al vestuario con la cabeza gacha, el panorama era de pronóstico adverso, con grandes probabilidades de que empeorara. Además, en ese primer tiempo se retiró lesionado Burdisso, con un severo esguince de rodilla, reemplazado por Desábato.
Perdido por perdido, Sabella mandó a la cancha a Agüero por Guiñazú. Obligada a ir a buscar, Argentina arriesgó más y fue con más decisión hacia el arco contrario. El rendimiento del equipo en el ST fue aceptable, levemente bueno. En realidad, volvió a mostrar carencias y limitaciones que se vienen viendo repetidamente de un tiempo a esta parte. Falta de profundidad, de sorpresa, de juego asociado. Lo positivo fue que el equipo no bajó los brazos, siguió buscando y con Messi como conductor logró revertir la historia. Él armó la jugada del empate, gambeteando, abriendo para Sosa y yendo a buscar el rebote desafortunado del arquero. Él armó la jugada del segundo, dejando en el camino a Yepes y habilitando a Higuaín para que defina y tapando el cierre del mismo Yepes, para que luego apareciera Agüero para marcar. En el segundo tiempo, Messi la pidió siempre, encaró, tocó, pateó al arco y en tiempo adicionado robó una pelota en la mitad de la cancha, corrió más de 40 metros y casi marca el tercero. Llegó sin aire, la picó, el arquero tapó y en el rebote, ya con poco ángulo, Lionel definió débil y desviado.
Por actitud, por intención, por entrega, el segundo tiempo de Messi fue de lo mejor que se vio en la Selección. En cuanto a producción futbolística neta, ésta no fue de gran volúmen, pero en cambio hubo eficacia para capitalizar las ocasiones creadas. El resto del equipo acompañó ese liderazgo futbolístico de Lionel y así logró un triunfo muy importante que da aire y descomprime. Un minuto antes del gol de Agüero, Colombia tuvo la victoria en los pies de Zúñiga. El lateral llegó con pelota dominada hasta el borde del área chica. Sin embargo, definió con un remate fuerte al cuerpo de Romero y desperdició la oportunidad. De convertir, había grandes chances de que Colombia ganara, lo cuál hubiera desencadenado una catarata de críticas para todo el equipo argentino de parte de más de un charlatán de mediodía/tarde temprano. Pero Zúñiga falló y el Kun apareció para sellar el 2 a 1. No fue un gran partido de Argentina, lejos estuvo de serlo. Lo positivo radica en la reacción, en la demostración de que hay restos anímicos para cambiar la historia.
El fútbol es simple y difícil a la vez. Consolidar un equipo que juegue bien y gane es más complejo de lo que puede parecer. A este nivel, cada error se paga muy caro y Argentina, para colmo, acumula años de frustraciones que han bajado la tolerancia a menos de cero. Después de Pekerman lo único que se ve es inconsistencia. Basile se fue en medio del río, dejando un equipo a la deriva. Entonces vino Diego y toda su volatilidad. Luego fue el turno de Batista, que tampoco logró plasmar un equipo en la cancha. Lo fueron y llegó Sabella, que está tratando descifrar como arreglar este entuerto. Enderezar el rumbo, si es que Pachorra lo logra, va a llevar un tiempo.
Colombia 1: Ospina, Zúñiga, Mosquera, Yepes, Armero; Bolívar, Aguilar (ST 31' Arias), Pabón (ST 16' D. Moreno) Rodríguez; Ramos y Martínez (ST 31' Quintero).
Argentina 2: Romero; Zabaleta, Fernández, Burdisso (ST 37' Desábato), Clemente; Sosa, Mascherano, Braña, Guiñazú (ST Agüero); Messi e Higuaín (ST 41' Gago). DT: Alejandro Sabella.
Estadio: Roberto Meléndez (Barranquilla). Arbitro: Salvio Fagundes. Goles: PT 44' Mascherano, en contra. ST 15' Messi, 39' Agüero. Amonestados: Armero, Burdisso, Braña.
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