Un error de Carrizo (PT 27') y una definición certera de Palermo (PT 30') bastaron para que Boca liquidara un partido en el que River había arrancado mejor. Los dos goles xeneizes en un lapso de tres minutos golpearon duro a River que nunca supo como dar vuelta la historia y ahora está a 45 centésimas de la Promoción. Palermo se despidió del superclásico marcando su sexto gol ante River con la camiseta de Boca en torneos de AFA.
El partido no fue bueno. Los clásicos entre Boca y River no suelen serlo, sobre todo en los últimos tiempos. Dentro de la adrenalina y el barullo, en los primeros 20 minutos River hilvanó mejores jugadas merced a la habilidad de Lamela y la movilidad de Pavone y Funes Mori. Una gran pelota del Tanque para el juvenil delantero derivó en penal de Insaurralde, que empujó a Funes Mori cuando éste se disponía a dominar el balón dentro del área. Patricio Loustau dejó seguir y obvió una jugada que podría haber cambiado el destino del partido. Tampoco vio ninguno de los innumerables fouls que los defensores de Boca cometieron en los tiros de esquina en contra.
Errores arbitrales al margen, River jugaba un poquito mejor que Boca, aunque en líneas generales, el partido era parejo. Hasta que en tres minutos se definió todo. Mouche se escapó por la izquierda y desde un ángulo cerrado sacó un remate al primer palo que se desvió en González Pirez y se fue al córner. El mismo Mouche lo ejecutó y el arquero de River en un mal cálculo metió la pelota en su propio arco. Tres minutos más tarde, Palermo aprovechó una pelota que le quedó picando delante de su cabeza tras un centro frontal, posterior a un rechazo de la defensa, y con los ojos bien abiertos cabeceó al gol por encima de Carrizo. Era el 2 a 0 y el sello de sentencia para el clásico.
Esos dos goles fueron demasiado para River, que a pesar de generar algunas situaciones claras, nunca más se sintió cómodo en el partido y cayó preso de los nervios y el apuro. El único intento de Juan José López por cambiar la historia fue la entrada de Lanzini por Acevedo, demasiado poco para dar vuelta un clásico, lo que habla a las claras de la pobreza y falta de variantes de este River. Boca justificó la victoria con las buenas intervenciones de Lucchetti, el despliegue de Chávez, de gran partido, los toques precisos de un disminuido Riquelme, la mística de Palermo y el ímpetu de todo el resto. Bastaron esos tres minutos del primer tiempo y estar concentrados el resto del partido para quedarse con una nueva edición del superclásico y dejar a River más preocupado que nunca.
La figura. Palermo, sin dudas. No fue una actuación descollante, para nada. Lo suyo es puro corazón. Marcó un gol simple, propio de un goleador como él. Le hizo el sexto gol a River con la camiseta de Boca y lo festejó hasta las lágrimas. En el segundo tiempo fue reemplazado por Viatri y se llevó una ovación tan merecida y grande como conmovedora. Fue la figura por su mística.
El historial. El xeneize volvió a sacar siete partidos de ventaja. Boca ganó 69 partidos, River, 62 y empataron 57 veces. River no gana en la Bombonera desde el Clausura 2004 (1 a 0, gol de Cavenaghi).
Síntesis
Boca 2: Lucchetti; Rodríguez, Caruzzo, Insaurralde, Monzón; Chávez, Somoza, Colazo; Riquelme (ST 46' Noir); Mouche (ST 39' Erviti) y Palermo (ST 35' Viatri). DT: Julio Falcioni.
River 0: Carrizo; Maidana (PT 22' González Pirez), Ferrero, Román; Ferrari, Acevedo (ST 19' Lanzini), Almeyda, Pereyra; Lamela; Funes Mori y Pavone. DT: Juan José López.
Cancha: Boca. Arbitro: Patricio Loustau. Goles: PT 27' Carrizo, en contra, y 30' Palermo. Expulsados: ST 49' Rodríguez y Almeyda.
0 gritos de gol:
Publicar un comentario en la entrada