sábado, 10 de abril de 2010

Lionel Messi y los argentinos, por Claudio Aisenberg


Muchas veces uno quiere expresar una idea y no sabe bien como hacerlo. Otras veces, no muy seguido, se encuentra con un texto que dice casi todo lo que a uno le gustaría decir y siente que uno no es un desquiciado por tener algunos pensamientos determinados. En la edición de ayer del diario La Razón, el periodista Claudio Aisenberg escribió una columna de opinión sobre el fenómeno Messi y su repercusión entre los hinchas argentinos. Aisenberg, periodista de extensa trayectoria, otrora firma distinguida de Clarín Deportivo y luego desplazado por razones poco claras y seguramente difíciles de explicar para las autoridades del diario, desnuda las contradicciones y sinrazones que muchos argentinos padecen a la hora de hablar del extraordinario jugador del Barcelona.


Los argentinos y el gran Messi

Por Claudio Aisenberg

A Alvaro Arbeloa, el defensor de Real Madrid que se supone lo encimará en el decisivo clásico de mañana, los hinchas le piden que recurra a las "pataditas" para controlarlo. Si no, creen, nada se podrá hacer contra quien, según algún medio europeo, viene de otro planeta. Futbolísticamente, Lionel Messi no viene de Júpiter sino de Barcelona, sin por esto olvidar su paso por las inferiores de Newell's. Jamás jugó un partido por los campeonatos argentinos de Primera División. Tiene la nacionalidad pero le falta el sello de aduana: para llegar a España no se mostró en la vidriera local. Y es hoy, por un campo, el mejor jugador del mundo. Nunca había ocurrido que una estrella argentina se proyectara directamente desde Europa. Messi ya es un grande, claro. Pero se lo ve más como catalán que como rosarino. Se lo ve de lejos.

Esa insufrible especie de negadores argentinos, que bien ha sabido componer Juan Carlos Calabró con su personaje de El Contra, sólo busca peros. Se escucha y se lee todo esto, a saber: Messi es el mejor, pero en la Selección juega mal. Messi la rompe en su club, pero integra una filarmónica y entonces es fácil. Messi hizo un gol de notoria similitud con el de Diego Maradona a los ingleses, pero fue contra Getafe y así cualquiera. Messi es un futbolista extraordinario, pero su pecho no eleva la columna mercurial. Messi es figura en Barcelona, pero no tiene ganas de jugar en la Selección. Messi es el número uno, pero no es líder. Messi es tan bueno que lo comparan con Maradona, pero que haga ya, a los 22 años, todo lo que hizo Maradona en su extensa carrera. Messi se agranda en los estadios europeos, pero por qué diablos no se agranda en el Defensores del Chaco o en el Centenario.

Un repaso menos fundamentalista refutaría. No siempre Messi jugó mal en la Selección y su declive coincidió con el del equipo: hasta la fatídica final de la Copa América de 2007 todo iba sobre rieles para Argentina y para la Pulga; después de esa inesperada derrota frente a Brasil hubo un quiebre. En la Selección, Messi no encuentra alternativas para la descarga, recibe poco la pelota y cuando la recibe debe intentar la individual -tomá y arreglate como puedas- porque no hay quien lo apoye. Nadie después de Messi, al menos que se sepa, le convirtió un gol similar a Getafe ni a ningún otro rival, modesto o no. El pecho de Messi no descansa congelado en un freezer si el goleador de Barcelona llegó hasta donde llegó. Messi nunca rechazó una convocatoria a las selecciones nacionales, ni a la Juvenil, ni a la Olímpica ni a la Mayor. Si Messi, de la fantástica manera en que juega Messi, no es un líder, ¿qué es? ¿O únicamente sirve lucir la cucarda de caudillo? Messi no es Maradona porque Maradona hubo uno solo, como Messi hay uno solo y le queda muchísimo por ofrecer. Cualquier paralelo que ahora se trace carecerá de la indispensable perspectiva. Por último, Messi es capaz de agrandarse en cualquier cancha sin importar continentes. Tiene una punta de años para probarlo.

Por suerte, no todos los argentinos se comportan como el personaje televisivo de Calabró. Messi, es cierto, todavía no entregó su mejor versión en la Selección. Sólo en este país el crack lejano recibe cuestionamientos. Será que nadie es profeta en su tierra. O que el Mundial aún no arrancó.