Ganó el catenaccio
La defensa a ultranza del Inter pudo más que el toque pulcro del Barcelona. Sin ponerse colorado, el equipo conducido por José Mourinho se defendió durante todo el partido en el Camp Nou y así consiguió neutralizar a un equipo culé que no tuvo la frescura y la claridad que lo caracterizan. Con esa postura, el Inter, que jugó con uno menos desde los 27 minutos del primer tiempo, aguantó el cero sin mayores sobresaltos hasta los 37 minutos del segundo tiempo, cuando Piqué marcó el único del partido. Los últimos 11 minutos, incluido el adicional, fueron vibrantes, todo los vibrantes que no fueron los otros 83 minutos de un partido donde la táctica fue la gran protagonista.
El Inter se paró con 10 jugadores para defender y lo dejó a Diego Milito solo arriba. Con la ventaja de dos goles conseguida en el partido de ida, el equipo italiano sabía que la presión iba a ser del Barcelona, que sin dudas iba a atacar todo el partido. Sin la necesidad de convertir goles, Mourinho pensó el partido con un único objetivo: quitarle espacios al Barcelona para éste no jugara. Entonces, formó un bloque compacto, con 10 jugadores parados de la mitad de la cancha hacia atrás, todos concentrados, todos encima de sus marcas, todos preparados para tapar espacios e impedir que el Barcelona encontrara lugares para penetrar la defensa. Del otro lado, Guardiola paró una línea de tres en el fondo y soltó a Dani Alves, pero éste nunca pudo desbordar por la derecha, izquierda de la defensa interista, bien custodiada por Zanetti y Chivu. El equipo catalán tuvo la pelota, la hizo circular, buscó y buscó, pero en todo el primer tiempo no logró entrar al área del Inter con pelota dominada. Las únicas situaciones creadas por los blaugranas fueron con remates desde media distancia: dos por intermedio de Pedro, una con un remate desde la izquierda, la otra con una volea desde la medialuna, ambas desviadas. La tercera estuvo a cargo de Messi, con su clásica diagonal y posterior disparo de zurda. Julio César con una gran atajada sobre su derecha se encargó de mandar la pelota al córner.
A los 27 minutos, Thiago Motta se fue expulsado por un golpe con su mano sobre la cara de Busquets. Este hecho no varió demasiado la tónica del partido, simplemente la profundizó. El solitario Milito, hasta entonces destinatario de los pelotazos de sus compañeros, se ubicó más atrás y el Inter pasó a defender con todos sus jugadores, resignando definitivamente la posibilidad de arrimarse al arco de Víctor Valdés, espectador privilegiado del partido.
Si en el primer tiempo el Inter se paró atrás y se defendió, en el segundo redobló la apuesta. En tiempos en los que se habla mucho del "doble cinco", Mourinho implementó la táctica del "doble cuatro" y el "doble tres". Milito por la derecha y Eto'o por la izquierda jugaron pegados a Maicon y Zanetti, defendiendo sin tapujos la ventaja conseguida. Pocas veces en la historia del fútbol se vio una postura táctica similar, sobre todo a este nivel de competencia y entre dos equipos tan poderosos. Aunque uno pueda no compartir el espíritu del juego del Inter, la elección es válida, sobre todo teniendo en cuanta que el equipo italiano en ningún momento apeló al juego brusco. Sólo se le puede criticar algún abuso a la hora de demorar el juego, pero nada que no se vea a menudo cuando un equipo va ganando.
Ante la doble muralla propuesta por el Inter, el Barsa no tuvo respuestas. Tocó para acá y para allá pero nunca logró profundizar. Nunca intentó doblar al Inter por los costados, donde siempre quedaba un jugador blaugrana solo y debía tirar el centro o tocar para atrás. A ningún jugador del Barcelona se le ocurrió darle la pelota a su compañero más abierto y pasarle por atrás para darle opción a que se la devuelva y generar superioridad numérica. Ibrahimovic fue deglutido por Lucio y Samuel, una pareja de centrales temible, mientras que Messi brilló por su ausencia en largos pasajes del partido, una deficiencia que Lionel deberá corregir para cuando se encuentre con un planteo similar al del Inter. Recién después del gol de Piqué, la Pulga se despertó y se mostró más participativo. Con poco tiempo por delante, el Barsa mandó todo al ataque y así apareció el defensor central en el área rival. Tras una gran pase de Xavi, Piqué enganchó como si fuera Zidane ante la salida de Julio César y la barrida de Iván Córdoba y definió al arco vacío. Quedaba ocho minutos y faltaba sólo un gol.
En ese tramo final hubo un remate de Xavi y otro de Messi, ambos controlados por Julio César, y un cabezazo de Bojan, tras un gran centro de Messi, que se fue besando el palo izquierdo. Luego, a los 46 minutos llegó el lugar para la polémica: el árbitro belga Frank De Bleckeere cobró una mano de Yayá Touré en la previa de una jugada que terminaría en gol de Bojan. El jugador del Barsa tenía el brazo pegado al cuerpo y pareció no tener intención de jugar el balón con la mano ante un rechazo a quemarropa de un futbolista rival. La pelota le quedó a Bojan y éste marcó el tanto pero la jugada ya estaba invalidada.
Esa fue la última alternativa del partido. Ya no hubo tiempo para más. En un partido calculado y con una defensa muy bien parada, el Inter eliminó al Barcelona y jugará la final ante el Bayern Munich, que ayer eliminó al Lyon (le ganó 3-0 en Francia) sin despeinarse. El Barsa y su fútbol modelo, ése que nos gusta a todos, se quedó sin nada. Mourinho y su catenaccio pudieron más. Entre otras cosas, por eso, aunque a muchos les duela que el fútbol defensivo triunfe, este es el deporte más lindo de todos.
Síntesis
Barcelona 1: Valdés; T. Yayá, Piqué, G. Milito (ST Maxwell); D. Alves, Busquets (ST 17' Jeffrén), Xavi, Keita; Messi, Ibrahimovic (ST 17' Bojan) y Pedro. DT: Joseph Guardiola.
Inter 0: Julio César; Maicon, Lucio, Samuel, Zanetti; Cambiasso, Motta; Eto'o, Sneijder (ST 21' Muntari), Chivu; D. Milito (ST 35' Córdoba). DT: José Mourinho.
Cancha: Camp Nou. Arbitro: Frank De Bleeckere (Bélgica). Gol: ST 38' Piqué. Expulsado: PT 27' Motta.
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