Lionel Messi volvió a brillar en el Barcelona, le ganó 3-0 al Valencia, y Gonzalo Higuaín, con bastante menos lujos, hizo lo propio en el Real Madrid, que venció 4-1 al Valladolid. Los dos convirtieron tres goles para las goleadas de sus equipos, que lideran la Liga de España con 65 puntos, 18 más que el Valencia, tercero con 47. Sus superlativas actuaciones despertaron los elogios y admiración de todos, y volvieron a poner sobre la mesa las diferencias que hay entre el nivel de los jugadores argentinos en sus equipos y el nivel que desarrollan en la Selección.
La gran mayoría de los hinchas argentinos y buena parte de la prensa también cuestionan que los jugadores tengan rendimientos destacados en sus equipos y luego no rindan de la misma forma en el conjunto nacional. Messi es el máximo exponente de ese cuestionamiento, dado que es uno de los mejores jugadores del mundo, que es la máxima figura del Barcelona y que en la Selección no logra consolidarse de la misma forma. Con Higuaín la exigencia es menor, ya que hace poco que juega en la Selección y de él no se espera tanto como de Messi. Lo cierto es que los dos, que en principio serían los delanteros titulares de Argentina en el Mundial, se destacaron en sus equipos, como lo vienen haciendo desde hace tiempo, más allá de los cuestionamientos que sufrió Higuaín la semana pasada debido a los goles que se perdió por la Champions League en el empate 1-1 ante el Lyon, que significó la eliminación del equipo merengue.
Argentina tiene muy buenos jugadores y sobre todo, buenos delanteros. Messi, Higuaín, Milito, Tevez brillan en sus equipos. Salvo Carlitos, que juega en un equipo de menor nivel, los otros tres forman parte de equipos poderosos, que pisotean a sus rivales en sus respectivas ligas. Barcelona, Inter y Real Madrid tienen una diferencia abismal sobre sus rivales, son equipos armados, con una idea de juego definida y un objetivo claro. En sus clubes juegan cómodos, con compañeros con los que practican todos los días y que saben lo que necesitan. Argentina, en cambio, en una selección que después de la Copa América 2007 transita errante por la vida, sin rumbo claro. Lo era en la última etapa de Basile y lo es ahora con Maradona, que nunca tuvo a los jugadores más de cinco días seguidos. Es lógico que los jugadores argentinos jueguen mejor en sus equipos que en la Selección. Es injusto que se los fustigue porque no logran repetir el mismo rendimiento con la celeste y blanca. Sería un milagro que así fuera en el contexto en el que Argentina viene jugando los últimos años, sin una base y sin una línea de juego concreta.
La buena noticia es que Argentina tiene muchos jugadores en ataque en buen nivel. Con tiempo para juntarse, conocerse mejor, trabajar, definir el equipo y la manera de jugar, Maradona tendrá la responsabilidad de darle a Messi, Higuaín y compañía el marco más adecuado posible para que en el Mundial puedan rendir en la Selección un poco más cerca de como lo hacen en sus clubes. Mientras tanto, está bueno ver sus goles, que son de gran factura. Sobre todo los de Messi, que combina eficacia con estética lujosa.
Nosotros, ese impulso
Hace 4 horas
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