martes, 23 de marzo de 2010

España - Zaragoza 2 Barcelona 4

Messi, balón de cuero

Otra vez, Lionel. Messi volvió a estar en la tapa de todos los diarios del mundo y en la boca de todos los periodistas e hinchas del planeta. Otra vez convirtió tres goles, como lo había hecho la semana pasada ante el Valencia. Esta vez la víctima fue el pobre Zaragoza, al que derrotó 4 a 2 en la Romareda. Messi abrió el camino para su equipo marcando los tres primeros goles. El primero fue de cabeza tras centro de Pedro. En el segundo robó una pelota en la mitad de la cancha, eludió a un rival, corrió hasta el área, metió un doble enganche dejando despatarrado a al defensor y cruzó la pelota, abajo contra el palo. En el tercero, definió desde afuera del área con un remate alto, suave y colocado.

Barcelona ganaba fácil pero dos distracciones en el fondo posibilitaron que Zaragoza se pusiera 2-3 a dos minutos del final. Entonces apareció otra vez Messi para meter un sombrero, entrar al área y recibir una infracción. Penal. Lionel, habitual ejecutor de estas faltas, le cedió el disparo a Zlatan Ibrahimovic, quien hacía un mes y medio que no marcaba goles en el campeonato español.

Messi brilló otra vez. Convirtió 8 goles en sólo una semana: tres al Valencia, dos al Stuttgart por la Champions League y tres al Zaragoza. Algunos podrán decir que los de ayer fueron ante un rival de bajo nivel y tendrán razón. El Zaragoza marcha 17º en la Liga con apenas 26 puntos, 42 menos que el Barcelona, y 52 goles en contra. Eso es cierto, como lo es que la mayoría de los equipos españoles están a años luz del nivel del Barcelona. Messi no tiene la culpa y es él y no otro el que desparrama defensores como quien da un paseo por la rampla de Barcelona. Es él y no otro el que lleva 25 goles en la Liga, mete de a tres tantos y se da el lujo de cederle la ejecución de los penales a sus compañeros. Claro, también están los que reclaman el mismo rendimiento en la Selección Argentina. Y otra vez habrá que decir que el Barcelona es un equipo con todas las letras, en estado de gracia y con amplia superioridad sobre sus rivales, y que Argentina no tiene un equipo ni una idea de juego definidas. El Mundial será la gran cita para que Lionel y Argentina puedan cambiar esa historia. Mientras tanto, Messi, que el año pasado ganó el Balón de Oro, transita el 2010 a puro balón de cuero, ya que por cada partido en el que convierte tres goles se lleva a su casa la pelota del partido.