El paladar rojo
Durante mucho tiempo se dijo que los hinchas de Independiente tenían el paladar negro. La referencia no correspondía a un problema con el color de esa parte de la boca, nada que ver. Tenía que ver con el gusto futbolístico de sus simpatizantes, cultores del fútbol prolijo, atildado, de pelota al piso y juego corto, con jugadores como Sastre, De la Mata, Pastoriza, Bochini, Bertoni, Burruchaga y Marangoni como algunos de los abanderados históricos. Pues bien, aquella historia parece ser sólo eso, historia. Ante Chacarita, Independiente estuvo a años luz de ese juego. A los cuatro minutos convirtió el único gol del partido a través de Tuzzio, que cabeceó a la red un córner enviado desde la derecha. A partir de ahí, el equipo de Gallego se dedicó a esperar y defender la ventaja conseguida. El puntero del campeonato generó algunas situaciones más, todas de contraataque. Las más claras fueron un tiro en el palo de Piatti y sobre el final un remate apenas desviado, con sombrero previo, de Silvera. El resto del partido, Independiente se defendió, a veces pateando de punta y para arriba, otras, de punta y para afuera, y aguantó las embestidas de Chacarita, que no tuvo claridad pero fue a buscar hasta el último segundo e hizo méritos para llegar al empate. También es cierto que Independiente podría haberlo liquidado antes de contraataque.
Los cambios que hizo Gallego son una clara muestra de los que fue Independiente en la tarde de La Paternal: mucha lucha, mucha marca y poco juego. Busse se lesionó a los 17 minutos, sufrió fractura de tibia y peroné tras chocar con Centurión, y el técnico puso en su lugar a Vittor, volante central de marca. Luego, en el segundo tiempo Patricio Rodríguez reemplazó a Fredes, pero a los 34 minutos, Vallés entró por Gandín. Así, Gallego dejó a Silvera solo arriba y mandó al resto de los jugadores, incluido Rodríguez, a marcar en la mitad de la cancha y defender el 1 a 0. ¿Está mal eso? No, para nada. Es válido y todo equipo está en su derecho a hacerlo. Se corre el mismo riesgo poniendo mucha gente para defender que mucha gente para atacar, de ambas maneras se puede ganar o perder. Lo que cambia es el estilo y el espectáculo que se ve.
En definitiva, Independiente ganó. No le sobró nada. Se llevó el triunfo por ese gol de Tuzzio, quien además fue uno de los pilares del equipo junto a Gabbarini. Ganó porque jugó siempre concentrado, no regaló nada y porque Chacarita careció de ideas y claridad para llegar al empate. Al final del partido, la multitud que acompañó al Diablo estalló eufórica y festejó con júbilo la victoria, al igual que los jugadores, que se abrazaron efusivamente luego de sufrir hasta el último segundo de juego. Para todos ellos, ya no existe más el paladar negro. Ahora, el único que existe es el paladar rojo.
Síntesis
Chacarita 0: Cejas; L. López, Echeverría, F. Crosa; Zarif, Vismara, Frezzotti, Centurión (ST 40' Avalos); Morales (ST 24' Ramírez); Parra y Cano (ST 24' Franco). DT: Fernando Gamboa.
Independiente 1: Gabbarini; Vella, Tuzzio, Galeano, Mareque; Busse (PT 18' Vittor), Acevedo, Fredes (ST 19' P. Rodríguez), Piatti; Gandín (ST 34' Vallés) y Silvera. DT: Américo Gallego.
Cancha: Argentinos (local, Chacarita). Arbitro: Diego Abal. Gol: PT 4' Tuzzio. Amonestados: L. López, Gabbarini y Vittor.
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