miércoles 30 de septiembre de 2009

Amistoso - Argentina 2 Ghana 0

Palermo se ganó un lugar

Con todos jugadores del medio local, Argentina derrotó a una selección alternativa de Ghana, que ya está clasificada para el mundial, en un partido preparatorio para las últimas dos fechas de las Eliminatorias sudamericanas. Más allá del pobrísimo nivel del rival, Argentina afrontó el encuentro con mucho compromiso y entrega, superó ampliamente a los africanos y debió ganar por una mayor diferencia de gol. Los jugadores más destacados del partido fueron Federico Insúa, conductor y protagonista de los mejores momentos del equipo, Martín Palermo, autor de los dos goles, y Fabián Monzón, que con una asistencia y mucho criterio demostró que puede ser una buena alternativa para cubrir el puesto de marcador de punta izquierdo. Enzo Pérez y Mario Bolatti también mostraron algunas cosas interesantes, mientras que el resto deambuló en una medianía que no amerita mayores comentarios.

Luego del partido, Maradona confirmó a Palermo como uno de los convocados para los partidos frente a Perú y Uruguay. Seguramente, varios jugadores más de los que jugaron hoy serán llamados para esos partidos. Insúa, Bolatti, Monzón, Schiavi, Pozo pueden ser algunos de ellos, tal vez vaya también Enzo Pérez. En medio de la crisis, Diego sigue buscando alternativas. Será clave que encuentre los nombres adecuados para llevar a Argentina al mundial. Tal vez hoy haya encontrado lo que buscaba.



Síntesis

Argentina 2: Pozo; Canuto, Schiavi (ST Insaurralde), Caruzzo, Monzón; E. Pérez (ST J. Méndez), Bolatti (ST 21' Braña), Vangioni; Insúa (ST 22' Insúa); Hauche (ST 11' L. Rodríguez) y Palermo (ST 11' Boselli). DT: Diego Maradona.

Ghana 0: Mc Carthy; Addy, Asong, Appiah, Allotey; Opoku, Ansah, Annan, Boateng; Otoo y Owusu. DT: Marko Rajevac.

Cancha: Olímpico de Córdoba. Arbitro: Enrique Osses (Chile). Goles: PT 28' y 39' Palermo.


miércoles 9 de septiembre de 2009

Eliminatorias 2010 - Paraguay 1 Argentina 0

Derrota, tristeza y preocupación


Argentina volvió a perder, para llegar así a la tercera derrota consecutiva, que lo dejó en el 5º puesto, que hoy lo obligaría a jugar un repechaje. Fue el peor partido de la era Maradona, más allá del partido con Bolivia, y dejó a la Selección obligada a ganar sí o sí el próximo partido ante Perú como local. Con un nivel individual y colectivo muy bajo, Argentina dejó una pálida imagen y perdió merecidamente ante un rival al que le alcanzó con un ratito de fútbol y una defensa sólida para quedarse con la victoria que ya lo clasificó para Sudáfrica 2010.

Los primeros 20 minutos de Argentina fueron aceptables. Presionó sobre campo rival, tuvo la pelota y jugó lejos de Romero. Sin embargo, de a poco Paraguay se acomodó en la cancha y se adueñó del partido. El conjunto guaraní pegó dos tiros en los palos, uno de ellos desviado por el arquero argentino, y a los 27 minutos llegó al gol. Cabañas giró en tres cuartos de cancha, pasó entre dos, hizo una pared con Barreto y metió un pase en diagonal para Haedo, que ante el cierre de Zanetti sacó un zurdazo cruzado, fortísimo, contra el palo, inatajable. Paraguay ganaba 1 a 0 y estaba bien.

Argentina sintió el golpe y nunca pudo reaccionar, nunca tuvo respuestas. Esa presión que Argentina había ejercido al principio del partido desapareció y el equipo de Maradona se perdió en la imprecisión, la intrascendencia, la falta de profundidad, y el pobre nivel y la desconexión de sus jugadores.

Verón era de los pocos que generaba algo en Argentina. Por la derecha, una posición que no es habitual para él, pedía la pelota, intentaba, recuperaba y generaba la mayor parte del escaso juego argentino. Sin embargo, a los 8 minutos del complemento se fue expulsado luego de cometer una falta menor, tras la cual le protestó al árbitro Salvio Fagundes, que le mostró la segunda amarilla y lo mandó al vestuario.

Sin 11 contra 11 la historia estaba difícil, con un jugador menos, el trámite fue más difícil. Aunque la desventaja no se notó, Argentina nunca pudo doblegar a Paraguay. El conjunto albiceleste tuvo la pelota más que Paraguay pero nunca lastimó. Sobre el final, en el tercer minuto de descuento, Argentina casi lo empata tras un centro que bajó Palermo y Schiavi no llegó a conectar. Hubiera sido bizarro, ilógico e impensado y no hubiera cambiado la imagen que dejó Argentina, la de un equipo que no es tal, perdido, sin rumbo, sin ideas, sin estilo, sin casi nada de lo que debe tener un equipo con pretensiones de ir al Mundial.

A dos fechas del final de las Eliminatorias, Argentina está en zona de repechaje y obligado a ganar los dos partidos que le quedan para asegurarse un lugar en la mencionada repesca. De no hacerlo, dependerá de resultados ajenos. Una triste realidad que desnuda innumerables fallas en la conducción del fútbol argentino. Empezando por Julio Grondona, siguiendo por los dos técnicos que comandaron al equipo (Basile y Maradona) y terminando en un grupo de excelentes jugadores que en los últimos años en la Selección han rendido muy por debajo de su nivel.

Síntesis

Paraguay 1: Villar; D. Verón, Cáceres, Da Silva; Torres; Vera, Santana (ST 22' Ledesma), Barreto (ST 36' V. Cáceres), Riveros; Cabañas y Haedo (ST 35' Benítez). DT: Gerardo Martino.

Argentina 0: Romero; Zanetti, Domínguez (ST 35' Schiavi), Heinze, Papa; J. S. Verón, Mascherano, Gago, Dátolo (ST Lavezzi); Messi y Agüero. DT: Diego Maradona.

Cancha: Defensores del Chaco. Arbitro: (Brasil). Goles: PT 27' Haedo. Amonestados: J. S. Verón, Vera, Cáceres, Santana, Torres. Expulsado: ST 8' Verón.



martes 8 de septiembre de 2009

Messi versus la perfección

Lionel Messi no tiene hinchas en la Argentina. O mejor dicho, tiene pocos hinchas. Muy pocos, diría. Son muchas las voces que se alzan contra el jugador del Barcelona, lugar donde residen sus verdaderos hinchas, los que lo quieren y lo idolatran. En Argentina, Messi tiene exigencias y críticas, y pocos elogios. El problema no es Messi y sus carencias, que las tiene, sino el lugar en el que lo ponen sus detractores, tanto hinchas como periodistas, o la gente que trabaja de eso, sin mucha capacidad de reflexión ni de análisis.

Para algunos, Messi es el nuevo Maradona. Ese es el primer error que cometen. Maradona hubo uno sólo y no habrá otro igual. Messi es un gran jugador, con algunas características parecidas a las de Diego, pero lejos está de ser lo mismo. Maradona tenía más visión de juego, hacía jugar más a sus compañeros y sabía cuando largar la pelota y cuando seguir con ella. Messi también es un genio, sin embargo está algunos escalones más abajo que Maradona. Messi es habilidoso y desequilibrante. Se saca gente de encima con mucha facilidad, llega al gol y también genera jugadas de peligro para que la culminen sus compañeros. Sin embargo, a veces se pierde en su afán por gambetear rivales y termina chocando contra los defensores o perdiendo la pelota ya sin resto para seguir. Messi no es Maradona, pero se le exige como si lo fuera.

Otro de los reclamos que surgen al ver a Messi en la Selección, es que no juega como lo hace en el Barcelona, que no rinde como en el equipo español. Mientras en el Barcelona Lionel desparrama rivales sind espeinarse, hace goles antológicos a granel y le hace hacer goles a sus compañeros, en la Selección su rendimiento merma notablemente. Y entonces viene el fácil reproche de que no siente la camiseta argentina o de que juega por la plata. Reproche, fácil, torpe e injusto, tanto como el anterior de pedirle que sea el salvador de la patria. En su club, Messi juega con sus compañeros todas las semanas, sabe los movimientos que ellos hacen y ellos saben los movimientos que Messi genera. En el Barça, Lionel cuenta con jugadores de gran nivel como Iniesta, Xavi, Henry y en su momento Eto'o, que le generan opciones y espacios para que el argentino despliegue todo su fútbol. Además, el Barcelona es un equipo con funcionamiento e identidad, que sabe a qué juega, que desgasta a sus rivales y los supera ampliamente. Nada de todo esto sucede en la Selección. Argentina no tiene fucionamiento colectivo, los jugadores se juntan pocos días antes de los partidos y no tienen tiempo suficiente para entrenarse ni para planificar los partidos. Por lo tanto, es lógico que el rendimiento de Messi sea inferior al que tiene en su club, donde además lo miman y lo idolatran, a diferencia de la Selección, donde se le exige más de la cuenta.

Messi no es Maradona y tampoco se puede pretender que juegue en la Selección como juega en el Barcelona. Es verdad que Lionel puede dar más de lo que ha dado hasta hora con la camiseta celeste y blanca. Sin embargo, la exigencia que se le impone y las críticas que se le hacen, muchas veces, son desmedidas. Si comparamos a Messi con la perfección siempre va a salir perdiendo. Hay que darle tiempo para que madure, para que Argentina crezca como equipo. Entonces, tal vez, las críticas queden de lado y los mismos que hoy lo matan, serán los primeros en santificarlo. Mientras tanto, habrá que seguir tolerando impertinencias y despropósitos, producto de la falta de inteligencia o de la mala intención.

domingo 6 de septiembre de 2009

Eliminatorias 2010 - Argentina 1 Brasil 3

Contundencia y practicidad



Los críticos le caerán a mil aspectos tácticos y técnicos de esta Selección Argentina. Le encontrarán mil defectos, muchos de ellos ciertos. También elogiarán a Brasil y a su fútbol, ese que ya no tiene nada que ver con el jogo bonito, aunque la calidad sea superior a la argentina, sino con una forma de jugar mucho más práctica, basada en el orden táctico y el aprovechamiento de las jugadas de pelota parada.

Hasta los 23 minutos, momento del gol de Luisao, Brasil casi no había cruzado la mitad de la cancha. Era todo de Argentina, que manejaba la pelota y atacaba con insistencia. A los 30 segundos y tras un intenso toqueteo del balón, Maxi Rodríguez mandó un centro por bajo que Gilberto Silva mandó al córner casi abajo del arco; y un rato más tarde, Messi remató desde el borde del área grande y su disparo se fue desviado. Brasil, por su parte, esperaba de mitad de cancha para atrás, sin demasiadas intenciones de moverse de ese libreto.

Argentina jugaba mejor y hacía méritos para ponerse en ventaja. Sin embargo, todo ese esfuerzo hecho en el primer tramo del partido se fue a la basura en el primer tiro libre para Brasil. Desde tres cuartos de cancha, Elano mandó un centro perfecto y Luisao, solo como Tom Hanks en El Náufrago, cabeceó magistralmente, de pique al suelo y contra el palo para poner el 1 a 0. Heinze había perdido la marca del central brasileño al chocarse con Domínguez y otro jugador de camiseta amarilla.

Por lo hecho hasta el momento, el resultado no tenía nada que ver con el desarrollo del partido. Ni hablar cuando a los 30 minutos Luis Fabiano marcó el 2 a 0 luego de una serie de rebotes tras otro tiro libre. Sin mucho fútbol, Brasil ganaba por dos goles y Argentina que había atacado y tenido la posesión de la pelota la mayor parte del tiempo, veía como el partido se le empezaba a escapar. Sobre el final del primer tiempo, Tevez mandó un centro por bajo, Maxi Rodríguez tocó de derecha y Julio César, una de las figuras de Brasil, tapó con sus piernas.

Si Brasil esperaba con el 0 a 0, con dos goles de ventaja intensificó la propuesta. Todos atrás y a salir de contraataque. La tercera jugada de gol de Brasil también fue de tiro libre: otro centro de Elano, cabezazo de Luis Fabiano y Andújar tapó con sus manos.

En el comienzo del segundo tiempo, Agüero reemplazó a Maxi Rodríguez. Sin embargo, el delantero no tuvo muchas luces y su aporte no cambió el desarrollo del partido. A los 19 minutos del complemento, Dátolo, de aceptable partido, sacó un misil desde casi 30 metros y clavó un golazo al ángulo que ponía a Argentina otra vez en carrera. Sin embargo, tres minutos después, Kaká puso un pase genial a las espaldas de Otamendi y Luis Fabiano definió en forma magistral ante la salida de Andújar. Ese gol liquidó el partido, más allá de que Argentina siguió yendo y siguió buscando, aunque sin claridad. Brasil fue muy inteligente al dejar siempre libre a Heinze, a quien dejaban venir con pelota dominada hasta tres cuartos de cancha. Robinho, mientras tanto, se ubicó bien tirado a la izquierda para impedir las subidas de Zanetti, que se proyectó poco y nada.

Los méritos de Brasil fueron la concentración para marcar, la inteligencia para esperar y jugar con la desesperación de Argentina, la contundencia y la calidad individual para definir frente al arco rival. Las carencias de Argentina fueron la falta de lucidez para concretar las situaciones creadas, las desconcentraciones en la marca y ciertas imprecisiones que aparecieron cuando el partido ya estaba muy cuesta arriba. Así se construyó un 1-3 que se fundamenta en la astucia y la contundencia de Brasil y la inconsistencia y desconcentración de Argentina, que había empezado el partido para llevarse mucho más de lo que se llevó. El fútbol es así, impiadoso. Un error te tira abajo un partido, deja en evidencia todas las carencias y mutila cualquier virtud que se pueda haber tenido. Será clave que Maradona tenga claridad para mantener lo bueno que dio el equipo y pulir los errores, que no fueron pocos. Quedan 9 puntos de los cuales habrá que sacar por lo menos 5 para ir al Mundial tranquilos. Con menos de 5, la historia se puede complicar y mucho, como hace tiempo no pasaba.

El dato: Argentina no perdía como local por Eliminatoiras desde el 5 de septiembre (fecha maldita) de 1993 cuando cayó ante Colombia por 5 a 0.

Destacado: Verón jugó un muy buen partido, pidió todas las pelotas y fue el conductor del equipo. Se brindó por completo y la gente lo reconoció con una ovación sobre el final del partido.


Síntesis

Argentina 1: Andújar; Zanetti, Domínguez, Otamendi, Heinze; M. Rodríguez (ST Agïuero), Verón, Mascherano, Dátolo; Messi y Tevez (ST 23' D. Milito). DT: Diego Armando Maradona.

Brasil 3: Julio César; Maicon, Lucio, Luisao, André Santos; Elano (ST 23' Dani Alves), G. Silva, F. Melo; Kaká; Robinho (ST 23' Ramíres) y Luis Fabiano (ST 31' Adriano). DT: Dunga.

Cancha: Gigante de Arroyito, Rosario. Arbitro: Oscar Ruíz (Colombia). Goles: PT 23' Luisao, 30' L. Fabiano. ST 19' Dátolo; 22' L. Fabiano. Amonestados: Lucio, Kaká, Luisao, Mascherano, Verón, Luis Fabiano y Ramíres.