lunes 27 de julio de 2009

Ojo con el Piojo

Claudio Javier López nunca tuvo buena prensa en Argentina. A pesar de haber sido un jugador que siempre se esforzó al máximo, de perfil bajo y bonachón, la prensa argentina le dispensó más críticas que elogios y los hinchas hicieron lo propio. La afición argentina le propinó más insultos y reproches que ovaciones, a pesar de su gol en el Maracaná para derrotar a Brasil en el 98, o del que hizo frente a Chile para sellar la clasificación al Mundial de Francia. O de las innumerables asistencias que les dio a Crespo y a Batistuta para que éstos aumentaran su cuenta goleadora.
El Piojo siempre fue castigado y menospreciado. Está claro que no era un Messi ni un Tevez ni un Caniggia. Pero el tipo daba todo e hizo méritos para por lo menos recibir un trato más amable. Claro que la vida y el fútbol están llenas de injusticias y crueldades; éste parece ser uno de esos casos.

En la actualidad, el Piojo juega en la MLS de Estados Unidos. El sábado, su equipo el Kansas City y Los Angeles Galaxy de David Beckham empataron 1 a 1. López abrió el marcador con un soberbio gol desde la mitad de la cancha, uno de esos goles que lo dejan a uno con la boca abierta y le regalan un momento de felicidad. Aunque en la Selección Argentina no haya hecho una campaña tan eficiente como muchos periodistas e hinchas hubieran pretendido, el Piojo ha hecho una carrera impecable y es ídolo de todas las hinchadas de los clubes por los que pasó: Racing, Valencia, Lazio, América y Kansas. Con goles como éste, es inevitable.

viernes 17 de julio de 2009

Juan Sebastián Verón






En su hora mas gloriosa



"Es el jugador mas preponderante de la historia de Estudiantes de La Plata desde su creación". Así definió Alejandro Sabella a Juan Sebastián Verón, minutos después de haber ganado la Copa Libertadores. Pavada de elogio. Es decir, para Sabella, Verón es el mejor jugador de Estudiantes por delante de futbolistas como Nolo Ferreira, integrante de la famosa delantera de Los Profesores de 1932, todos los campeones del equipo de Zubeldía incluyendo a su padre y de, por ejemplo, Miguel Angel Russo, campeón en 1982 y 1983, quien con 431 partidos es el jugador que más veces vistió la camiseta del Pincha. Pavada de elogio, entonces.


Se puede coincidir o no con Sabella. Se puede disentir pero no parece descabellado lo que dice el entrenador de Estudiantes. La trayectoria de Verón no la tiene ningún otro jugador que haya pasado por el club. Y en cuanto a su incidencia en la propia vida del Pincha, la influencia de la Brujita es más que evidente, sobre todo desde su regreso en 2006. En aquel año, Estudiantes ganó el Apertura en aquella recordada final frente a Boca y ahora se consagró en la Libertadores, siempre con Verón como líder y figura. Además, el año pasado el Pincha fue subcampeón de la Sudamericana. A esto hay que agregarle el ascenso desde la B Nacional en 1995 con un equipo al que daba gusto ver jugar.


La historia de Verón está vinculada a Estudiantes desde el día de su nacimiento. El 9 de marzo de 1975, Sebastián llegó al mundo y ese mismo día su papá Juan Ramón metió un gol en un clásico contra Gimnasia que terminó 3 a 3. La Brujita se crió en Estudiantes y para él, el Pincha no es su segunda casa sino la primera. "Estudiantes no es algo importante en mi vida y nada más. Estudiantes es mi infancia entera y mi primera época como profesional", afirmaba Sebastián en una nota publicada en el libro Estudiantes 100 años, de Clarín, allá por mediados de 2005.


En la misma nota, Verón decía: "Volver es algo que debo hacer. Es como un deber que tengo conmigo mismo. No sé si pasa por devolver gentilezas. Creo que pasa más por disfrutar de jugar por los colores, por la camiseta, recordar la adolescencia. Yo soy hincha de Estudiantes. Va a estar bueno. Se va a dar. Sé que se va a dar. Y yo lo voy a disfrutar mucho."


Como se puede observar, la idea y la convicción de Verón estaban claras desde hace rato. Tras recorrer el mundo y jugar en los mejores clubes del planeta (Boca, Sampdoria, Parma, Lazio, Manchester e Inter), la Brujita quería terminar su carrera en Estudiantes, su lugar en el mundo. Vino por los colores y el sentimiento que lo identifican, que le dan sentido y sabor a su vida. Volvió a La Plata pero el dinero ya lo tenía. Tantos años en Europa y con tantos pases en el medio le hicieron ganar mucho capital que él sabrá como lo administró. Entonces, en julio de 2006, luego de que Pekerman no lo convocara para el Mundial de Alemania, aterrizó en la ciudad de las diagonales y ya no se movió de ahí. Tuvo como opciones a River y a Boca pero los descartó. Luego, en el transcurso de estos tres años, le surgieron ofertas por mucho dinero para irse a Qatar y a EE.UU. y también dijo que no. Porque, dicho está, Verón no quería ni quiere más guita. Quería y quiere otra palabra que empieza con G: gloria. Y vaya si la consiguió.

jueves 16 de julio de 2009

Estudiantes de América




La historia empezó allá por el 29 de enero, en pleno verano. Bajo la conducción técnica de Leonardo Astrada, Estudiantes comenzó su participación en la Copa Libertadores en la Fase Previa. Debió enfrentar a Sportingo Cristal, primero en Perú. Aquella tarde en Lima, el Pincha formó con: Andújar; Angeleri, Desábato, Cellay, Juan Manuel Díaz; Enzo Pérez; Matías Sánchez, Verón, Galván; Gastón Fernández y Lentini.


En el encuentro de ida, Estudiantes perdió 2 a 1 y no jugó un buen partido, a pesar de comenzar ganando con gol de Pérez. A la vuelta, en La Plata, Estudiantes se impuso 1 a 0 con gol del juvenil Ramón Lentini a los 32 minutos del segundo tiempo y, haciendo valer el gol de visitante, se clasificó a la fase de grupos, donde conpartiría la zona con Deportivo Quito, Universitario de Sucre y Cruzeiro.


Tras perder dos de los tres primeros partidos y ubicado en el fondo de la tabla de posiciones del torneo local, Astrada decidió dar un paso al costado. El equipo había perdido la frescura y la fuerza que lo habían llevado a la final de la Copa Sudamericana 2008, perdida en tiempo suplementario ante Inter, en Porto Alegre. Al ver que los jugadores ya no le respondían, el entrenador dejó el club.


Para entonces, la situación era complicada y el panorama, desalentador. Los dirigentes optaron por traer un hombre de la casa, alguien que conociera el club, su historia, su idiosincracia. Entonces, designaron a Alejandro Sabella, jugador del Pincha a principios de los '80, campeón con el club en el Metro 1982 y el Nacional 1983. En silencio, y sin má pergaminos como entrenador que haber sido ayudante de Daniel Passarella, Sabella empezó a trabajar para sacar adelante a Estudiantes. Su debut fue frente a Deportivo Quito, en La Plata, con victoria por 4 a 0. Luego, Estudiantes recibió a Cruzeiro y repitió el resultado, para cerrar su participación en la fase con un empate sin goles ante Universitario, en Bolivia. Con 10 puntos, terminó segundo en el grupo, detrás de Cruzeiro.


Llegó la hora de los octavos de final, ante Libertad, un equipo duro, incómodo. Sin embargo, a esta altura, Estudiantes ya era otro. Había encontrado un funcionamiento y una compenetración colectiva que se notaba en la cancha. Fue 3 a 0 en La Plata y empate sin goles en Paraguay, conuna resolución más fácil de lo esperada.


Convencidos de lo que hacían y de que podían llegar lejos, los jugadores se comprometieron con la causa y armaron una campaña extraordinaria. "Miren los cuadritos", les decía Sabella. "Ahí tiene que estar el de ustedes", les repetía. Los cuadritos eran las fotos de los equipos campeones a fines de los '60, de aquel mítico y glorioso conjunto conducido por Osvaldo Zubeldía que se quedó con el Metropolitano de 1967, las Libertadores del 68, 69 y 70 y la Intercontinental del 68, ganada en Old Trafford, nada y nada menos que ante el Manchester de Bobby Charlton.


Con esa estirpe, esa mística heredada de la historia, los jugadores de Estudiantes encararon la parte final de la copa convencidos de que podían. Y pudieron. Con el liderazgo de Juan Sebastián Verón, tan jugador como hincha, tn profesional como amateur. Porque Verón jugó por la camiseta, por los colores. A él la plata ya no le importa. Ya tiene y mucha. Él iba por la gloria y vaya si la consiguió. Detrás de su liderazgo se encolumnaron todos los demás. Lo siguieron como a un hermano mayor que predica con el ejemplo, cómo hacen los líderes positivos.
Así, Estudiantes eliminó al sorprendente Defensor, que venía de ganarle a Boca en La Bombonera. También dejó afuera a Nacional, también ganándole en La Plata y en Montevideo, partido en el que Andújar batió el récord de tiempo con la valla invicta, hasta ese momento en manos del Loco Hugo Gatti. Además, para esta serie se sumó Rolando Schiavi, que aportó su experiencia y oficio en la zaga central, donde acompañó a Leandro Desábato.
Llegó la final, entonces. Ante el temible y poderoso Cruzeiro, ése al que se le había ganado y con el que se había perdido en la fase de grupos, ambos partidos por goleada. El partido de ida fue difícil, con mucha pierna fuerte y poco fútbol. Estudiantes fue el que más intentó y el que tuvo las mejores situaciones, pero su impericia y la gran tarea del arquero Fabio le impidieron sacar una mínima ventaja para ir a Brasil con más tranquilidad.
Sin embargo, si Verón padre, Bilardo, Manera, Pachamé, Malbernat y compañía habían podido, por ejemplo, ante el Manchester en Inglaterra, por qué no habrían de poder, Verón hijo, Andújar
Braña, Enzo Pérez, Boselli, goleador de la Copa con 8 tantos, y los demás. Y Estudiantes pudo, claro que pudo. Con inteligencia, con paciencia, con garra y mucho hambre de gloria, el Pincha ganó su cuarta Copa Libertadores de América. El 29 de enero, cuando empezó este arduo camino, nadie se hubiera animado a pronosticarlo.

Todos los partidos


Fase Previa





Fase de Grupos




Dep. Quito 1 Estudiantes 0



U. Sucre 0 Estudiantes 0


8vos. de Final



Libertad 0 Estudiantes 0


4tos. de Final





Semifinal





Final



miércoles 15 de julio de 2009

Copa Libertadores - Estudiantes Campeón




El León de América


Fiel a su historia, fiel a su mística. Esa que le permitió ser campeón del mundo en Manchester en 1968 y ganar tres Libertadores seguidas entre 1968 y 1970 con aquel mítico equipo de Osvaldo Zubeldía. Tras el empate 0 a 0 en La Plata, la tarea era difícil. Pero este Estudiantes dirigido por Alejandro Sabella logró la hazaña, ganó en Brasil y se llevó para La Plata la cuarta Copa Libertadores y toda la gloria.


Fue un partido apasionante. Por momentos con poco fútbol, con muchos roces y muchos nervios; táctico, pero apasionante. Estudiantes salió a jugar con mucho carácter e inteligencia. Planteó el partido en la mitad de la cancha, con sus líneas bien juntas y con todos sus jugadores concentrados, presionando a los brasileños para que no tuvieran tiempo para pensar. Así se desarrolló un primer tiempo con pocas llegadas y mucha disputa en la mitad de la cancha. En ese primer tiempo, las dos jugadas más claras las tuvo Mauro Boselli, tras sendos pases de Gastón Fernández. En una, el ex Boca pifió el remate y en la otra un defensor le punteó la pelota cuando se aprestaba a definir. En la primera etapa, Estudiantes trabajó el partido y dejó una muy buena imagen. Cruzeiro lo sufrió y se vio impotente ante la solidez y el despliegue del Pincha.


A los seis minutos del complemento llegó el desequilibrio. Un remate desde afuera del área de Henrique se desvió en Leandro Desábato, descolocó a Mariano Andújar y se calvó abajo contra el palo. Sin merecerlo para nada, Cruzeiro se ponía en ventaja. La historia se complicaba. Había que salir a buscar el partido y no morir en el intento. Y Estudiantes lo hizo demostrando porque sería el campeón. Apenas seis minutos después del impacto, Christian Cellay llegó al fondo, mandó un centro venenoso al corazón del área chica y la Gata Fernández tocó al gol para poner el 1 a 1. Estudiantes estaba vivo, vaya si estaba vivo.


El partido ganó en intensidad y dinamismo. El Pincha siguió haciendo pata ancha y mostrando los dientes, jugando y metiendo. Y a los 27' encontró una puerta hacia el cielo. Córner de Juan Sebastián Verón, otra vez, genio y figura, y cabezazo goleador de Boselli, limpio, de pique al suelo.


Faltaba poco y también una eternidad. A cinco minutos del final, un remate de Thiago Ribeiro dio en el ángulo, tal vez como una señal del destino. Porque Cruzeiro nunca encontró el partido, nunca supo como doblegar la tenacidad de su rival, un equipo con mayúsculas, sólido, inteligente, con temple, con carácter, con fútbol, entero. Estudiantes demostró a lo largo de toda la copa y lo confirmó en estos 90 minutos en Belo Horizonte que tenía todo lo que hay que tener para ser campeón. Y por eso lo fue. Estuvo 11 partidos con la valla invicta; ganó los tres partidos que jugó como visitante en cuartos, semifinal y final; lleva 11 partidos sin perder (está invicto en la Copa desde que asumió Sabella); sufrió las graves lesiones de Marcos Angeleri y Agustín Alayes y supo reponerse; asimiló el cambio de entrenador y renació de las cenizas cuando nadie daba un peso por ellos.


En fin, Estudiantes llegó a la cima. Con Verón como estandarte, símbolo, líder de un grupo que entendió lo que es el club y lo que es jugar la Copa Libertadores. Cuando pudo jugar, jugó. Y cuando hubo que meter, metió y cómo. Con Boselli, el goleador del equipo y del torneo. Con Andújar, cada vez más sólido en el arco. Con el Flaco Schiavi, que llegó para las semifinales y aportó su experiencia. Con ellos y todos los que integraron el plantel, Estudiantes alcanzó la cuarta Copa Libertadores de su historia. Salud, campeón.



Síntesis


Cruzeiro 1: Fabio; Jonathan, Thiago Heleno, Leonardo Silva, Gerson, Magrao; Henrique, Marquinhos Paraná, Ramires, Wagner; Kléber y Wellington (ST 29' Thiago Ribeiro). DT: Adilson Batista.


Estudiantes 2: Andújar; Cellay, Schiavi, Desábato, ; E. Pérez, Braña, Verón, Benítez (ST 34' J. Díaz); G. Fernández (ST 45' Caldrón) y Boselli. DT: Alejandro Sabella.


Cancha: Mineirao. Arbitro: Carlos Chandía (Chile). Goles: ST 6' Henrique; 12' Fernández; 27' Boselli. Amonestados: Verón, Kleber, Braña, Cellay y Sánchez.

domingo 12 de julio de 2009

ARG - Promoción - Gimnasia LP 3 Rafaela 0




EL Lobo feroz


Dramático, apasionante, increíble. Así fue el desenlace del partido de vuelta por la Promoción entre Gimnasia y Atlético Rafaela. Tras un primer tiempo en el que el equipo santafesino tuvo las mejores chances y en el que se vio a un Gimnasia impotente y nervioso, la historia parecía encaminarse hacia el ascenso de Atlético y el descenso del Lobo. Sin embargo, esto es fútbol, dinámica de lo impensado y de lo extraordinario.




La segunda parte empezó con incidentes. A los 12 minutos, Esteban Gil sintió una molestia muscular y pidió el cambio. En una situación un tanto extraña, Luciano Aued y Esteban González lo cargaron entre los dos para sacarlo de la cancha, hasta que Gil se soltó, molesto con González. Tal vez un poco apresurado, Javier Collado decidió expulsar a ambos futbolistas. Era un síntoma del nerviosismo que había en ambos equipos.


A diferencia de la primera etapa, Rafaela no tuvo tanta salida y apostó a refugiarse cerca de su área para jugar con la desesperación de Gimnasia. El Lobo, por su parte, siguió sin encontrar el camino para llegar hasta el arco de Darío Capogroso. A pesar de ello, nunca dejó de creer y tal vez por eso haya llegado al milagro.

Aued y Rubén Ormeño probaron con dos remates desde afuera que se fueron cerca. Parecía que era la única manera que tenía Gimnasia para llegar al gol, pateando desde lejos. Rafaela apostó a defender y dejó a Aldo Visconti solo arriba. Leonardo Madelón se la jugó, otra no le quedaba, y puso a Roberto Sosa y Franco Niell, que se sumaron a Juan Cuevas y Diego Alonso para armar una delantera con cuatro hombres. A pesar de ello, el trámite siguió igual: Rafaela esperaba bien parado cerca de área y Gimnasia no lograba saltar esa barrera. Hasta que a los 28 minutos del segundo tiempo, Sosa apareció por la izquierda y mandó un centro bajo, al primer palo. Fabricio Fontanini desvió la pelota y desacomodó al arquero, que no la pudo controlar. Entonces pareció Alonso y medio de rebote puso el 1 a 0.


Ambos equipos sintieron el impacto. Rafaela perdió la solidez y la confianza que había mostrado a lo largo de todo el partido, mientras que Gimnasia se envalentonó y renovó las energías. Sebastián Romero, de cabeza, y Alonso, mano a mano, tuvieron dos chances clarísimas para poner el 2-3 global. Ambos fallaron en lo que parecía una clara señal de que la historia estaba sentenciada. Antes, Diego Fraire y Visconti había tenido dos situaciones claras y también las desperdiciaron.


El tiempo se iba, ya no quedaba mucho. La gente de La Plata empezaba a resignarse y se empezaban a ver las primeras lágrimas. La historia parecía escrita a favor de Rafaela y en contra de Gimnasia. A cinco minutos del final, Sosa se fue expulsado por una agresión contra Diego Menghi, que también debió salir para ser atendido. Y entonces ocurrió el milagro. Aued tiró un centro pasado desde la izquierda y Niell, el jugador más bajo del partido, apareció solo por el segundo palo y de cabeza puso el 2 a 0. Faltaba un minuto, más los seis de descuento. La tensión se había multiplicado por mil.


Dos minutos después, Cuevas encaró por la izquierda, desairó a Menghi que ya había retornado y mandó otro centro pasado. Y otra vez apareció Niell para poner el milagroso 3 a 0, otra vez de palomita, otra vez solo.


No quedaba tiempo para más, a pesar de que se jugaron cuatro minutos tras el segundo gol de Niell. Gimnasia, en una tarde heroica, remontó una serie que lo había puesto al borde del descenso. La mayoría del partido no jugó bien y fue víctima de los nervios y de la ansiedad. Sin embargo, nunca bajó los brazos, creyó y buscó hasta el final, y por eso consiguió el milagroso 3 a 0 que lo deja en Primera, el lugar que le corresponde en el fútbol argentino.



viernes 10 de julio de 2009

Aldo Visconti, heróe por un día




"La verdad que sólo pensábamos ganar 1 a 0", se sinceró Aldo Visconti, la figura excluyente de la victoria de Atlético Rafaela sobre Gimnasia. El equipo santafesino terminó tercero en el torneo de la B Nacional con un total de 62 puntos. Llegó a la Promoción con esperanza e ilusión, pero también con mesura y realismo. En ese contexto y teniendo en cuenta la historia adversa de los equipos de la B ante los de Primera, el principal objetivo del equipo rafaelino era conseguir una mínima ventaja en el partido de ida para ir a defenderla a La Plata.


Claro que esto es fútbol, el deporte más imprevisible del mundo. Cuando parece que todos saben lo que va a pasar, lo inesperado acontece y sorprende como nunca. Visconti había convertido apenas tres goles en toda la temporada e incluso su participación en el partido ante Gimnasia estuvo en duda ya que el delantero había ido a visitar a su familia al Chaco y, tras el largo viaje en micro, había sufrido algunos dolores lumbares. Su presencia como titular se confirmó recién el día anterior al encuentro frente al Lobo.


A los 32 años, Visconti vivió su día de gloria. Luego de su pequeña gran hazaña, el chaqueño se mostró tranquilo y hasta un poco incrédulo con lo que había hecho, todavía no caía en la cuenta. Con una trayectoria extensa pero humilde, el alto delantero de 1,89 metros se despachó con tres goles que seguramente le abrirán muchas puertas de cara a la temporada que viene. Se dice que Racing ya le había echado el ojo antes de este partido ya que Caruso Lombardi lo dirigió en Tigre, allá por 2006. Antes había pasado por Central Norte, Sportivo Patria y Chaco For Ever. Luego de Tigre tuvo un paso por Aldosivi hasta recalar en Rafaela para la segunda parte de esta temporada.


Tal vez su gloria se reduzca a la inolvidable tarde del jueves. O tal vez sea el punto de inflexión en una carrera que ya está en la recta final. Mucho tendrá que ver lo que ocurra el próximo domingo cuando Rafaela visite a Gimnasia y defina si vuelve a Primera o no. Lo cierto es que en una tarde soleada de Rafaela, Aldo Visconti escribió bien grande su nombre y estuvo en boca de todos. Y pensar que él y todo Rafaela pensaba ganar apenas por 1 a 0.

ARG - Promoción - Rafaela 3 Gimnasia LP 0


Crema batida y dulce

Más allá de cómo se decida la serie el próximo domingo, ni los hinchas de Atlético Rafaela ni los de Gimnasia LP se van a olvidar de este nombre: Aldo Visconti.

Desconocido para el gran público futbolero, el delantero chaqueño nacido en Resistencia sorprendió a todos y se despachó con tres goles que dejaron al borde del nocaut a media ciudad de La Plata y en estado de gracia a todo Rafaela.

En el primero definió cruzado contra el palo tras un gran pase de Cravero; en el segundo, apareció solo en el medio del área para desviar un centro del mismo Cravero; y en el tercero definió de volea en un movimiento poco ortodoxo y sorprendió a Gastón Sessa.

Atlético jugó un gran partido y sorprendió a un Gimnasia que por momentos no estuvo a la altura de las circunstancias. El primer gol a los 15 minutos de juego desató los nervios del visitante, que nunca estuvo sólido en el fondo y cometió muchos errores defensivos. Además, a la hora de ir a buscar no tuvo claridad y se lo devoraron los nervios. Encima, en el mejor momento del Lobo llegaron los otros dos goles de Visconti que liquidaron el partido.

Aunque la diferencia de tres goles es grande, la historia no está cerrada. Esta victoria de Rafaela es la mayor conseguida de un equipo de la B Nacional sobre uno de Primera. Sin embargo, Gimnasia tiene la ventaja que de empatar la serie (es decir, ganar por 3 goles) se queda en Primera.

La historia se definirá el próximo domingo en el Bosque. Será dramático y apasionante. Para no perdérselo y también para reflexionar sobre la conveniencia de disputar esta suerte de repechaje en el que unos juegan para ascender al cielo y otros, para no caer al infierno.

LOS GOLES

jueves 9 de julio de 2009

Copa Libertadores - Estudiantes 0 Cruzeiro 0



Primera batalla: empate


En un partido accidentado, trabado, con mucha pierna fuerte y poco fútbol, por momentos ordinario, Estudiantes empató 0 a 0 con Cruzeiro por el encuentro de ida de la final de la Copa Libertadores de América disputado en el Estadio Ciudad de La Plata.

La figura del encuentro fue el arquero visitante Fabio, que tapó varias pelotas de gol (de afuera del área, mano a mano, de cabeza) y mantuvo el arco en cero ante los embates de Estudiantes, el equipo que atacó más y que tuvo las mejores chances para marcar. Sin embargo, el planteo férreo, ordenado y también las constantes faltas y el juego brusco propuesto por los brasileños, fueron escollos que el Pincha no supo resolver. Sobre le final, luego de todo el esfuerzo que había hecho, Estudiantes casi lo pierde cuando faltando poco menos de 10 minutos, Kleber , desde el borde del àrea chica, pateó afuera una pelota que Mariano Andújar le había dejado servida para definir.
Juan Sebastián Verón, que estuvo en duda por una lesión muscular en el sóleo de su pierna derecha, jugó un buen partido y estuvo cerca de marcar en dos oportunidades. En el segundo tiempo recibió un codazo que le cortó el pómulo izquierdo, por lo que tuvo que salir de la cancha en repetidas oportunidades para ser atendido. En la figura y la actitud de Verón se resumió el espíritu de este grupo conducido por Alejandro Sabella, un equipo con la mística de la historia copera de Estudiantes. Un equipo que el próximo miércoles desde las 21.50 se jugará el resto en Belo Horizonte. La parada es brava, muy brava. Pero las chances están intactas. La historia de Estudiantes sabe de hazañas y la semana que viene irá por otra.
Síntesis
Estudiantes 0: Andújar; Cellay, Schiavi, Desábato, ; E. Pérez, Braña, Verón, Benítez (ST 29' Núñez); G. Fernández (ST 36' Salgueiro) y Boselli. DT: Alejandro Sabella.

Cruzeiro 0: Fabio; Jonathan, Leonardo Silva, Anderson, Magrao (ST 41' Fabinho); Ramires, Henrique, Marquinhos Paraná, Wagner; Kleber y Wellington. DT: Adilson Batista.

Cancha: Estadio Ciudad de La Plata. Arbitro: Jorge Larrionda (Uruguay). Amonestados: Benítez, Schiavi, Desábato, Wagner, Kleber y Magrao.


domingo 5 de julio de 2009

ARG - CL 09 - Vélez 1 Huracán 0



Vélez, campeón; Huracán, también


Tantas cosas pasaron en la tarde de Liniers que es difícil saber por donde empezar. Hubo granizo, suspensión del partido, jugadas polémicas, muchos nervios, un final infartante y a la postre, la consagración de Vélez. El conjunto conducido por Ricardo Gareca se quedó con el título y bien merecido lo tiene, porque fue el equipo más regular, el que menos goles recibió (13) y el que menos partidos perdió (1). La coronación de Vélez es un premio a un modelo de gestión, de un club ordenado y serio, que desde 1993 consiguió seis títulos locales y sacó una infinidad de jugadores de sus divisiones inferiores. Del otro lado quedó Huracán, con toda la tristeza de haber perdido el campeonato, pero con la frente alta de haber mostrado fútbol de alto vuelo, de ese que da gusto ver. Huracán fue segundo pero también fue campeón, porque será recordado por siempre como un gran equipo. No fue campeón porque el trono es para uno solo y por muy poquito, Vélez se lo arrebató.


El partido fue parejo y accidentado. A los 19 minutos del primer tiempo, el árbitro Gabriel Brazenas, de floja labor, debió suspender el encuentro debido a la intensa caída de granizo. En ese primer lapso ya había habido una jugada polémica que pudo cambiar el rumbo de la tarde. Eduardo Domínguez convirtió un gol de cabeza pero el tanto fue anulado por una posición adelantada inexistente.


Tras estar detenido por más de media hora, el juego se reanudó y a los 26 minutos se produjo uno de los momentos más importantes del partido. Carlos Araujo se desesperó ante Juan Manuel Martínez que lo había superado y le cometió falta desde atrás. Penal. Era la gran oportunidad para Vélez. Sin embargo, Gastón Monzón se lució y le atajó el penal a Hernán Rodrigo López, que pateó suave y a media altura, sobre la derecha del arquero.


La definición llegó sobre el final del partido. Cuando faltaban siete minutos, Maxi Moralez aprovechó una pelota que quedó suelta en el área. Joaquín Larrivey le había cometido falta a Monzón pero Brazenas no cobró nada. Moralez aprovechó y con el arco libre marcó el gol de la victoria, el que le dio toda la gloria a Vélez y el que dejó sin nada a Huracán.


Síntesis


Vélez 1: Montoya; G. Díaz (ST 14' Larrivey), S. Domínguez, Otamendi, Papa; Cubero, Razzotti, Zapata; Moralez; J. M. Martínez (ST 27 Velázquez; ST 42' Coronel) y H. R. López. DT: Ricardo Gareca.


Huracán 0: Monzón; Araujo, Goltz, E. Domínguez, Arano; L. Díaz, Bolatti, Toranzo; Pastore, Defederico; Nieto (ST 17' C. González). DT: Angel Cappa.


Cancha: Vélez. Arbitro: Gabriel Brazenas. Gol: ST 38' Moralez. Amonestados: Moralez, Otamendi, L. Díaz, Monzón. Detalle: a los 26', Monzón le contuvo un penal a López.

miércoles 1 de julio de 2009

Copa Libertadores - Nacional 1 Estudiantes 2




Equipo de Copa


Apoyado en su temperameno, su solidez colectiva y la capacidad definidora de Mauro Boselli, Estudiantes derrotó a Nacional por 2 a 1 en Montevideo y se metió en la final de la Copa Libertadores después de 38 años.
El primer tiempo fue parejo e intenso, aunque con pocas llegadas. Nacional intentó llegar por los costados, sobre todo por la izquierda a través de Angel Morales. Sin embargo, Estudiantes siempre estuvo bien parado y controló bien los embates del local.


Para el segundo tiempo, el técnico Gerardo Pelusso mandó a la cancha a Nicolás Lodeiro por Matute Morales para tener más potencia arriba. Sin embargo, a los 7 minutos todo se le complicó al equipo charrúa. Gastón Fernández le robó una pelota a Gastón Coates en la salida de Nacional y habilitó a Mauro Boselli. El delantero quedó mano a mano con Rodrigo Muñoz y definió con un toque suave, por arriba del arquero, aprovechando el pique del balón.


Después del gol, Nacional se descontroló y se hundió en los nervios. Inmediatamente tuvo una chance a través de un desborde de Marcos Mondaini, que llegó al fondo, tiró el centro atrás, la pelota rebotó en Alexander Medina y se perdió por el fondo. Luego de esa jugada, Nacional perdió la brújula y Estudiantes dispuso de varias chances para liquidar el partido. Sin embargo, erró los últimos toques y se privó de terminar con el pleito. La más clara la tuvo Enzo Pérez, que en una gran jugada individual se metió en el área y definió cruzado, abajo. La pelota besó el palo izquierdo y se perdió afuera.


El partido muy tranquilo para el Pincha. Hasta que a los 30 minutos, Medina aguantó una pelota en el área, se sacó de encima la marca de Rolando Schiavi y con un fuerte derechazo cortó el invicto de Mariano Andújar de 801 minutos sin recibir goles, marca que igual lo deja como el arquero argentino con más minutos sin que le conviertan tantos, superando la que tenía Hugo Gatti en 1977, de 766.


Faltando 10 minutos, Nacional estuvo a puntos de ponerse a un gol de la clasificación. Alvaro Fernández desbordó por la derecha y Mondaini no llegó a conectar el centro. Jugado por jugado, Nacional apretó en los últimos minutos. Sin fútbol pero con empuje, llenó el área de Estudiantes de gente y de centros. Ahí aparecieron las figuras de Andújar y los dos centrales, Schiavi y el hoy capitán Leandro Desábato. Sobre el final, Boselli liquidó el partido con otra definición exquisita y puso a Estudiantes en la final de la Copa Libertadores después de 38 años. Allí, el Pincha espera rival entre Gremio y Cruzeiro para ir en busca de su cuarto título (ya ganó en 1968, 69 y 70). Conducido por un sereno Alejandro Sabella, este equipo demostró que es un equipo sólido y con temple, aún sin l a presencia de su máximo referente, Juan Sebastián Verón, que hoy no pudo estar debido a una lesión en su pierna derecha. Ahí está Estudiantes, otra vez encaramado entre los grandes de América.


Síntesis


Nacional 1 (1): Muñoz; Victoriano, Coates, Romero; M. Rodríguez (ST 23' Fernández), O. Morales, Arismendi, F. Domínguez (ST 14' García); A. Morales (ST Lodeiro); Medina y Mondaini. DT: Gerardo Pelusso.


Estudiantes 2 (3): Andújar; , Schiavi, Desábato, J. Díaz; E. Pérez (ST 26' Galván), Braña, Sánchez, Benítez; G. Fernández (ST 23' Salgueiro) y Boselli.


Cancha: Estadio Centenario. Arbitro: Carlos Torres (Paraguay). Goles: ST 7' y 46' Boselli; 30' Medina. .Amonestados: Medina, Pérez, Sánchez, Braña, Rodríguez, Arismendi y Andújar.