martes 17 de febrero de 2009

Canío, goles chilenos para Tucumán


En un partido más bien parejo, San Martín de Tucumán derrotó a Independiente con un lapidario 3 a 0. Aunque los santos fueron mejores, el trámite del partido fue equilibrado y la diferencia se debió a un nombre y a un apellido: Crisitan Canío, hasta el domingo un perfecto desconocido para el fútbol argentino.

¿Quién es Canío? Es un delantero chileno, de 27 años, que llegó a San Martín en silencio y en su segunda presentación en el fútbol argentino se despachó con tres goles de gran factura, que le permitieron al equipo de la Ciudadela salir de la zona de descenso directo. Nacido en la localidad de Nueva Imperial, una ciudad perteneciente a la Región de Araucanía, Canío se inició como futbolista en Temuco, el equipo del que también surgió Marcelo Salas, y luego pasó por U. de Chile, O'Higgins, Cobreloa, Atlante de México y Everton, donde ya había convertido tres goles en un partido. Había sido el 27 de abril de 2008 en un Everton 4 Cobreloa 2.

El técnico Carlos Roldán había anticipado que Canío tenía muy buenas condiciones pero había pedido tiempo para que el delantero se adaptara al fútbol argentino. Sin embargo, el chileno sorprendió a todos y se convirtió en el primer jugador de esas tierras en marcar tres goles en un mismo partido en el fútbol argentino. Fueron tres golazos, cada uno con un sello diferente.

En el primero, Canío definió de derecha, fuerte, arriba, tras un muy buen pase de Perugini. El chileno fue en busca de la pelota y le pegó de primera, sin dar tiempo a Tuzzio para cruzar ni a Assmann para reaccionar.

El segundo tanto llegó luego de un corner. Vino el centro desde la izquierda y la pelota sobró a todos. Canío controló el balón de espaldas al arco, con la marca del paraguayo Gavilán encima. Se amacó, amagó salir hacia el costado pero se acomodó para la zurda y sacó un remate seco y esquinado, que se metió abajo, contra el palo derecho del arco de Assmann.

El último fue una joya, tanto por la jugada colectiva como por la definición del delantero. Fueron 14 toques de los tucumanos, que salieron jugando desde el fondo, hasta dejar a Canío mano a mano con Assmann. Tras el centro de Herrera y la peinada de Perugini, Canío recibió solo en el medio del área y tocó suave por encima del arquero. La pelota, mansita, se metió en el arco y el estadio explotó.

Este es Miguel Canío, chileno, delantero, goleador. El año pasado estuvo a punto de venir a Racing pero al final el pase se cayó. Ahora juega para San Martín y le hace goles a Independiente. Tiene un año para demostrar si lo hecho ante los rojos fue cuestión de una noche o si hay calidad para más. Bienvenido.

miércoles 11 de febrero de 2009

Amistoso - Francia 0 Argentina 2


El último tango, en Marsella

Pasó el segundo partido de la era Maradona DT y Argentina volvió a ganar. Esta vez el rival era de fuste, exigente. Y la Selección pasó el exámen con un amplio aprobado. En dos partidos, la mano del nuevo técnico es notoria y aunque el equipo no desplega un fútbol brillante, ha mostrado una clara levantada respecto a las últimas producciones de la era Basile.

Ante Francia, Argentina volvió a mostrar buen trato de pelota y mucho compromiso a la hora del esfuerzo y la entrega. El conjunto albiceleste, tanto hoy como ante Escocia, demostró carácter y presencia en la cancha, dos características fundamentales a la hora de conformar un equipo sólido. Además, la premisa de jugar por abajo y en corto está muy clara, es lo que intentan todos los jugadores. Todavía falta volúmen de juego y más fluidez pero se nota mucha concentración y cohesión a la hora de jugar.
El primer tiempo fue parejo, con pocas llegadas y con cierta fricción en la mitad de la cancha. El desequilibrio recién se produjo a los 40 minutos, cuando Agüero llegó al fondo por la derecha, frenó y metió un centro pasado. Por el otro lado, el balón le quedó a Jonás Gutiérrez, que se sacó de encima a Sagna y remató abajo al primer palo para poner el 1 a 0 parcial.

En el segundo tiempo, Francia salió con mucho ímpetu. Ribery cambió de posición y pasó de derecha a izquierda. Promediando el complemento, Benzema entró por Anelka pero los galos nunca llegaron inquietar demasiado a Carrizo, salvo con algunos centros y algún remate de afuera del área. Los minutos pasaron y Argentina fue adquiriendo cada vez mayor control de pelota, hasta liquidar el partido a los 38 minutos del segundo tiempo. Messi, de espaldas, recibió en el círculo central y tocó para Tevez, que corrió 25 metros con la pelota y dos marcadores que lo seguían. El Apache se la devolvió a Messi y éste encaró hacia dentro del área, se acomodó para la zurda y sacó un potente remate para terminar el asunto. Los minutos que quedaron fueron un monólogo de Argentina, que se cansó de tocar y tocar por toda la cancha, sin que Francia, ya entregada, pudiera reaccionar.

Argentina está en una nueva etapa, con la rutilante presencia de Maradona como técnico. La aventura recién empieza. Muchos tenían y todavía tienen dudas sobre la capacidad del astro para llevar adelante una tarea que no es para nada sencilla. Por lo mostrado hasta ahora, no se puede hacer un juicio definitivo. Sin embargo, con lo poco que se ha visto, el crédito sigue abierto y con amplitud. Maradona tiene liderazgo, sabe de fútbol y está más motivado que nunca. Argentina tiene jugadores con sobrada capacidad y talento. Aunque siempre es bueno mantener la mesura y el equilibrio, hay motivos para ilusionarse y creer. El tiempo dirá como sigue esta historia

Síntesis


Francia 0: Mandanda; Sagna, Gallas, Maxes, Abidal; Diarrá, Toulalan; Ribery, Gourcuff, Henry; Anelka (ST 19' Benzema). DT: Raymond Domenech.


Argentina 2: Carrizo; Zanetti, Demichelis, Heinze, Papa; Maxi Rodríguez (ST 36' Angeleri), Mascherano, Gago, Jonás Gutiérrez; Messi y Agüero (ST 36' Tevez). DT: Diego Maradona.


Cancha: Velodrome (Marsella). Arbitro: Jonas Eriksson (Suecia). Gol: PT 40' Jonás Gutiérrez; ST 37' Messi. Amonestados: Toulalan, Gallas y Maxi Rodríguez.

martes 10 de febrero de 2009

El poder del pito

Uno siempre se preguntó que lleva a una persona a hacerse árbitro de fútbol. Dado que es un rol en el que hay mucha exposición y que quien lo ejerce suele recibir insultos de todo tipo, la inquietud se torna difícil de dilucidar. Alguien podría decir que los impulsa el espíritu de impartir justicia, para que el fútbol sea más ordenado, mejor. Sin embargo, al ver las actuaciones de los árbitros argentinos en los últimos años, esa idea queda un tanto desdibujada. Luego del retiro de Horacio Elizondo, los árbitros que quedaron dejan mucho que desear. Mucha prepotencia, muchos errores y mucha facilidad para perjudicar al débil, ya sean equipos o jugadores, y beneficiar al fuerte. ¿Qué es, entonces, lo que lleva a alguien a dedicarse al arbitraje?

En la primera fecha del Clausura 2009, Huracán venció a San Martín de Tucumán por 1 a 0 gracias a una avivada de sus jugadores. El árbitro Juan Pablo Pompei había cobrado una falta a favor del Globo, cerca del área rival. Mientras amonestaba al autor de la infracción, los jugadores de Huracán sacaron rápido, vino el centro y el gol de Bolatti que significó el triunfo para los de Parque Patricios, a sólo cuatro minutos del final del partido. En este caso, Pompei dejó jugar sin problemas, aunque todavía no había anotado la amonestación ni había dado la orden para jugar. Sin embargo, muchas veces los árbitros hacen sacar de vuelta justamente porque no habían dado la orden o porque estaban amonestando o anotando una amonestación. Es decir, ante la misma situación cambian de criterio según las ganas que tienen. A veces se bancan los insultos, sobre todo cuando son de jugadores de los dos equipos más grandes, y otras expulsan ante el más mínimo agravio. A veces, en jugadas exactamente idénticas, cobran falta y otras, siga siga. A veces hacen que las faltas se ejecuten desde el lugar exacto desde donde fueron cometidas y otras, dejan que los ejecutores adelanten la pelota hasta 20 metros. Esto pasa mucho con las faltas en defensa o los off side. Y vaya uno a saber por qué optan por una u otra opción.

En definitiva, los árbitros hacen lo que quieren. Si tienen ganas cobran falta y si no tienen, dejan seguir. Si quieren, dejan jugar rápido y si no, hacen sacar de vuelta. Aplican todo el poder que tienen según como se levantan ese día. Porque si a un árbitro se le ocurre cobrar un penal que no existe, lo cobra ya está, nadie lo puede hacer volver atrás. A fin de cuentas, son los que tienen la última palabra; los que tienen el poder. El poder del pito.

ARG - CL 09 - Fecha 1 - River 2 Colón 2

Sólo el fútbol lo hace posible

River había sido el dominador absoluto del partido, de principio a fin, a lo largo y a lo ancho de la cancha. El equipo de Pipo Gorosito superó ampliamente a su rival hasta borrarlo de la cancha. Además, Colón se quedó con diez jugadores por la expulsión de Pablo Aguilar, por una violenta patada sobre Diego Buonanotte. A pesar de que la primera mitad había terminado en cero, River había sido muy superior al Sabalero.

En el segundo tiempo, el trámite siguió igual. River, adelantado y atacando; Colón, resistiendo. A los 11 minutos del complemento, Cabral puso el 1 a 0 de cabeza y a los 24, Falcao estiró la diferencia, tras pase de Rosales. Con 10 jugadores, Colón se limitaba a mirar lo que hacía su rival sin esgrimir ningún indicio de reacción. El triunfo millonario parecía inexorable. Sin embargo, el fútbol, como la vida, da sorpresas.

A los 32 minutos, Capurro sacó un violento zurdazo desde 30 metros que se clavó en el ángulo superior izquierdo de Ojeda. Colón, que no había inquietado al arquero de River en todo el partido, se ponía a tiro del empate en una jugada aislada. De todas maneras, el rumbo del encuentro seguía siendo favorable a los de la banda roja. Los minutos pasaron y el partido entró en los minutos adicionales. Parecía que River volvería a ganar como local luego de ocho partidos y cambiaría la racha nefasta que lo acompaña desde el torneo pasado. Pero el destino tenía guardado otro desenlace.

En el tercer minuto de descuento, Prediger sacó otro disparo violento y certero, al otro ángulo de Ojeda. La pelota se clavó bien arriba del arco, desató la algarabía santafesina y toda la tristeza y la bronca riverplatense. De no creer. Pocas veces se da que un equipo hace tanto para ganar, está cerca de conseguirlo y se queda con casi nada por dos remates lejanos, inesperados y fantásticos. Sólo el fútbol, el deporte más maravilloso del mundo, puede ofrecer un espectáculo como éste, lleno de sorpresas y sinrazones para explicar un resultado que no tiene absolutamente nada que ver con el desarrollo del partido.