La argentinidad, al palo
Argentina volvió a jugar mal, volvió a dejar infinidad de dudas y volvió a preocupar a todos. Un milagro llamado Martín Palermo le permitió llegar a la victoria en tiempo adicionado, cuando el empate conseguido por Perú dos minutos antes parecía inamovible. Luego de un primer tiempo aceptable, en el que Argentina controló la pelota, tuvo por lo menos cinco situaciones de gol y Sergio Romero fue un espectador de lujo, el segundo tiempo de la Selección fue tétrico, calamitoso. En la primera jugada, Perú sorprendió con un córner jugado a la medialuna, desde donde Juan Vargas remató de volea, obligando a Romero a mandar la pelota otra vez al córner, en una acción que el conjunto incaico ya había hecho en el partido ante Uruguay, hace un mes. Sin embargo, a los dos minutos, Gonzalo Higuaín puso el 1 a 0 tras un gran pase de Pablo Aimar, de aceptable partido. Todo el mundo pensó que el partido se iba a encaminar a favor de Argentina, que se iba a serenar y, por lo menos, asegurar el resultado con algún gol más, ya sin la presión de tener que ir a buscar con urgencia la victoria. Sin embargo, nada de esto pasó. Luego del gol, Argentina jugó cada vez peor, con menos convicción y menos claridad que antes, deseando que el partido terminara de inmediato.
Maradona puso a Martín Demichelis por Jonás Gutiérrez, para tratar de armar mejor la defensa, ya que Perú se venía y había empezado a convertir en figura a Romero. Luego, Federico Insúa reemplazó a Aimar. Pero Argentina nunca mejoró. Cuando tenía la pelota tocaba intrascendentemente hasta perderla, ya sea por falta de profundidad o por tocar hacia atrás hasta obligar a los centrales o al arquero a rechazar con un pelotazo sin destino. Así pasó todo el segundo tiempo, con Argentina desorientada, perdidad, y Perú yendo hacia adelante y generando varias situaciones de riesgo.
Llegó el minuto 45. Perú, ya con un vendabal de lluvia sobre el estadio Monumental, fue una vez más, ante la espantosa pasividad de Argentina. Javier Mascherano, que había hecho un buen partido, tiró un taco inentendible e inexplicable sobre la raya de fondo. Vino un centro más sobre el área argentina y el gol de cabeza de Hernán Rengifo. El cielo y el mundo se venían abajo. En ese momento, Argentina quedaba quinta, un punto por debajo de Ecuador y uno arriba de Uruguay, que empataban 1 a 1 en Quito. Con el alma hecha trizas había que ir a jugar a Montevideo. El panorama era desolador.
Entonces sucedió el milagro. Argentina fue por la hazaña. Tras el córner de Federico Insúa, vino el centro de Angel Di María, el remate otra vez de Insúa y el gol, en off side, del increíble Palermo, predestinado a hacer goles importantes. Así, con una jugada fortuita, en tiempo adicionado y tras haber jugado los peores 45 minutos desde el 0-5 con Colombia en el 93, Argentina le ganó a Perú, el peor equipo de las Eliminatorias, el que perdió todos los partidos de visitante, con hasta ayer 2 goles a favor y 24 en contra en esa condición.
Luego de siete partidos por Eliminatorias (3 victorias y 4 derrotas), más 5 amistosos, el ciclo de Maradona al frente de la Selección es un sinfín de dudas y inconsistencias. No hay un equipo, ni una idea de juego definida. Algunas decisiones parecen acertadas, como las inclusiones de Romero, Higuaín y Palermo. Otras son difíciles de entender, como la ausencia de marcadores de punta derechos en esta convocatoria. Diego es un técnico que no es tal: no tiene experiencia, ni preparación, ni siquiera tiene el título. Está aprendiendo a los golpes y sin margen de error. A su vez tiene que lidiar con Julio Grondona, tal vez el mayor responsable de este momento acuciante, y Carlos Bilardo, que no lo ayudan, todo lo contrario, le embarran la cancha. Ante este panorama de falta de liderazgo claro, donde Maradona dice una cosa y Bilardo otra, donde el cuerpo técnico está conformado a medias, con un técnico que tiene más dudas que certezas y cambia constantemente de esquema y de jugadores, es lógico que los futbolistas tengan un rendimiento pobre. Ahora bien, también es cierto, que los jugadores, tampoco sacan a relucir la estirpe que se espera de futbolistas que juegan en los mejores equipos del mundo, dignos de vestir la camiseta de Argentina.
Así está Argentina hoy. El miércoles en Montevideo se juega ante Uruguay la chance de ir al Mundial. Tal vez, este triunfo milagroso ante Perú les dé el empujón anímico que necesitan para sacar adelante una situación harto complicada. El destino parece haberles hecho un guiño. Ojalá lo aprovechen.
Síntesis
Argentina 2: Sergio Romero; Jonás Gutiérrez, Rolando Schiavi, Gabriel Heinze, Emiliano Insúa; Enzo Pérez (ST Martín Palermo), Javier Mascherano, Ángel Di María, Pablo Aimar (ST 31' Federico Insúa), Lionel Messi y Gonzalo Higuaín (ST 23' Martín Demichelis). DT: Diego Maradona.
Perú 1: Leao Butrón, Amilton Prado, Carlos Zambrano, Walter Vilchez, Alberto Rodriguez, Josepmir Ballón, Rainer Torres, Nolberto Solano (ST 20' Roberto Palacios), Juan Vargas, Luis Ramírez y Johan Fano (ST 27' Hernán Rengifo).
Cancha: Monumental. Arbitro: René Ortubé (Bolivia). Goles: ST 2' Higuaín, 45' Rengifo, 47' Palermo.
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