lunes, 27 de julio de 2009

Ojo con el Piojo

Claudio Javier López nunca tuvo buena prensa en Argentina. A pesar de haber sido un jugador que siempre se esforzó al máximo, de perfil bajo y bonachón, la prensa argentina le dispensó más críticas que elogios y los hinchas hicieron lo propio. La afición argentina le propinó más insultos y reproches que ovaciones, a pesar de su gol en el Maracaná para derrotar a Brasil en el 98, o del que hizo frente a Chile para sellar la clasificación al Mundial de Francia. O de las innumerables asistencias que les dio a Crespo y a Batistuta para que éstos aumentaran su cuenta goleadora.
El Piojo siempre fue castigado y menospreciado. Está claro que no era un Messi ni un Tevez ni un Caniggia. Pero el tipo daba todo e hizo méritos para por lo menos recibir un trato más amable. Claro que la vida y el fútbol están llenas de injusticias y crueldades; éste parece ser uno de esos casos.

En la actualidad, el Piojo juega en la MLS de Estados Unidos. El sábado, su equipo el Kansas City y Los Angeles Galaxy de David Beckham empataron 1 a 1. López abrió el marcador con un soberbio gol desde la mitad de la cancha, uno de esos goles que lo dejan a uno con la boca abierta y le regalan un momento de felicidad. Aunque en la Selección Argentina no haya hecho una campaña tan eficiente como muchos periodistas e hinchas hubieran pretendido, el Piojo ha hecho una carrera impecable y es ídolo de todas las hinchadas de los clubes por los que pasó: Racing, Valencia, Lazio, América y Kansas. Con goles como éste, es inevitable.

2 gritos de gol:

pelotaafuera dijo...

el piojo explotó cuando decidió hacer adentro de la cancha solo lo que sabía hacer, sin intentar grandes lujos pero con una efectividad notable.
lo del sábado fue increíble, demasiado gol para la mls

<b>Martín Estévez</b> dijo...

Está bien tu capacidad para escribir siempre desde un punto de vista lógico, conversable, pensante, hasta diría inteligente. Yo a veces no puedo. ¿No te mordés la lengua para no gritar que López es un talentoso de la puta madre? No, imagino que no. Entonces dejame, dejame a mí: ¡qué grande el Piojo! Tremendísimo gol, y me quedo corto.