jueves, 16 de julio de 2009

Estudiantes de América




La historia empezó allá por el 29 de enero, en pleno verano. Bajo la conducción técnica de Leonardo Astrada, Estudiantes comenzó su participación en la Copa Libertadores en la Fase Previa. Debió enfrentar a Sportingo Cristal, primero en Perú. Aquella tarde en Lima, el Pincha formó con: Andújar; Angeleri, Desábato, Cellay, Juan Manuel Díaz; Enzo Pérez; Matías Sánchez, Verón, Galván; Gastón Fernández y Lentini.


En el encuentro de ida, Estudiantes perdió 2 a 1 y no jugó un buen partido, a pesar de comenzar ganando con gol de Pérez. A la vuelta, en La Plata, Estudiantes se impuso 1 a 0 con gol del juvenil Ramón Lentini a los 32 minutos del segundo tiempo y, haciendo valer el gol de visitante, se clasificó a la fase de grupos, donde conpartiría la zona con Deportivo Quito, Universitario de Sucre y Cruzeiro.


Tras perder dos de los tres primeros partidos y ubicado en el fondo de la tabla de posiciones del torneo local, Astrada decidió dar un paso al costado. El equipo había perdido la frescura y la fuerza que lo habían llevado a la final de la Copa Sudamericana 2008, perdida en tiempo suplementario ante Inter, en Porto Alegre. Al ver que los jugadores ya no le respondían, el entrenador dejó el club.


Para entonces, la situación era complicada y el panorama, desalentador. Los dirigentes optaron por traer un hombre de la casa, alguien que conociera el club, su historia, su idiosincracia. Entonces, designaron a Alejandro Sabella, jugador del Pincha a principios de los '80, campeón con el club en el Metro 1982 y el Nacional 1983. En silencio, y sin má pergaminos como entrenador que haber sido ayudante de Daniel Passarella, Sabella empezó a trabajar para sacar adelante a Estudiantes. Su debut fue frente a Deportivo Quito, en La Plata, con victoria por 4 a 0. Luego, Estudiantes recibió a Cruzeiro y repitió el resultado, para cerrar su participación en la fase con un empate sin goles ante Universitario, en Bolivia. Con 10 puntos, terminó segundo en el grupo, detrás de Cruzeiro.


Llegó la hora de los octavos de final, ante Libertad, un equipo duro, incómodo. Sin embargo, a esta altura, Estudiantes ya era otro. Había encontrado un funcionamiento y una compenetración colectiva que se notaba en la cancha. Fue 3 a 0 en La Plata y empate sin goles en Paraguay, conuna resolución más fácil de lo esperada.


Convencidos de lo que hacían y de que podían llegar lejos, los jugadores se comprometieron con la causa y armaron una campaña extraordinaria. "Miren los cuadritos", les decía Sabella. "Ahí tiene que estar el de ustedes", les repetía. Los cuadritos eran las fotos de los equipos campeones a fines de los '60, de aquel mítico y glorioso conjunto conducido por Osvaldo Zubeldía que se quedó con el Metropolitano de 1967, las Libertadores del 68, 69 y 70 y la Intercontinental del 68, ganada en Old Trafford, nada y nada menos que ante el Manchester de Bobby Charlton.


Con esa estirpe, esa mística heredada de la historia, los jugadores de Estudiantes encararon la parte final de la copa convencidos de que podían. Y pudieron. Con el liderazgo de Juan Sebastián Verón, tan jugador como hincha, tn profesional como amateur. Porque Verón jugó por la camiseta, por los colores. A él la plata ya no le importa. Ya tiene y mucha. Él iba por la gloria y vaya si la consiguió. Detrás de su liderazgo se encolumnaron todos los demás. Lo siguieron como a un hermano mayor que predica con el ejemplo, cómo hacen los líderes positivos.
Así, Estudiantes eliminó al sorprendente Defensor, que venía de ganarle a Boca en La Bombonera. También dejó afuera a Nacional, también ganándole en La Plata y en Montevideo, partido en el que Andújar batió el récord de tiempo con la valla invicta, hasta ese momento en manos del Loco Hugo Gatti. Además, para esta serie se sumó Rolando Schiavi, que aportó su experiencia y oficio en la zaga central, donde acompañó a Leandro Desábato.
Llegó la final, entonces. Ante el temible y poderoso Cruzeiro, ése al que se le había ganado y con el que se había perdido en la fase de grupos, ambos partidos por goleada. El partido de ida fue difícil, con mucha pierna fuerte y poco fútbol. Estudiantes fue el que más intentó y el que tuvo las mejores situaciones, pero su impericia y la gran tarea del arquero Fabio le impidieron sacar una mínima ventaja para ir a Brasil con más tranquilidad.
Sin embargo, si Verón padre, Bilardo, Manera, Pachamé, Malbernat y compañía habían podido, por ejemplo, ante el Manchester en Inglaterra, por qué no habrían de poder, Verón hijo, Andújar
Braña, Enzo Pérez, Boselli, goleador de la Copa con 8 tantos, y los demás. Y Estudiantes pudo, claro que pudo. Con inteligencia, con paciencia, con garra y mucho hambre de gloria, el Pincha ganó su cuarta Copa Libertadores de América. El 29 de enero, cuando empezó este arduo camino, nadie se hubiera animado a pronosticarlo.

Todos los partidos


Fase Previa





Fase de Grupos




Dep. Quito 1 Estudiantes 0



U. Sucre 0 Estudiantes 0


8vos. de Final



Libertad 0 Estudiantes 0


4tos. de Final





Semifinal





Final



2 gritos de gol:

El Cronista dijo...

El partido de ayer supuso para Verón una reivindicación, no tanto como futbolista, como sí a nivel persona.
Tras la eliminación de Argentina de la Copa 2002, quedó en el ojo de la tormenta.
Se lo tildó de inglés, por el sólo hecho de jugar en un equipo de ese país durante el Mundial; y ayer demostró que defendió a muerte esos colores…el rojo y blanco del pincha de La Plata.
Se lo tildó de pesetero; y ayer demostró que, intacto en sus capacidades futbolística como está, bien podría estar ganando muchos, pero muchos dólares mas, sí jugara en cualquier equipo europeo o qatarí, y no en Estudiantes.

CALIGULA dijo...

Sublime Estudiantes!