
El duelo entre Chelsea y Barcelona nos dejó la contraposición de dos propuestas antagónicas. De un lado, el toque, el fútbol ofensivo y pulcro del Barcelona. Del otro, el planteo conservador y pragmático del Chelsea. Dos propuestas tan diferentes como válidas, tan opuestas como interesantes.
A la mayoría de los futboleros nos gusta ver a equipos como el Barcelona, con jugadores de buena técnica, que ofrezcan un fútbol ofensivo y vistoso. Nos gusta ver en acción a futbolistas como Messi, Iniesta, Zidane, Ribery, Cristiano Ronaldo, Henry, Kaká y muchos más. Ese tipo de juego es el que más se disfruta y más se valora. Sin embargo, hay otras propuestas que también pueden ser tenidas en cuenta, por más que muchos las tilden de “amarretas”, “defensivas” y hasta con el mote de “antifútbol”.
La propuesta del Chelsea en este cruce contra el Barsa fue muy criticada por varios comentaristas. “Renunció a jugar, no atacó”, dijo más de uno, algo totalmente falso. Es cierto que en el partido de ida, los blues tuvieron una sola situación clara, producto de un error defensivo. Drogba quedó mano a mano con Víctor Valdez el arquero salvó al Barcelona en una doble tapada. En el encuentro de vuelta, la situación fue diferente: con el mismo planteo, dos líneas de cuatro bien juntas esperando en mitad de cancha, el equipo del holandés Guus Hiddink fue claro dominador del encuentro, tuvo las mejores situaciones de gol y estuvo a sólo un minuto de llegar a la final. La derrota, que en realidad fue empate, radicó en una jugada circunstancial, aislada, y no tiene relación con el planteo táctico del Chelsea, que fue inteligente, acertado y eficaz. Lo único que le faltó fue precisión y contundencia en el área rival para liquidar el partido. También podría haber sentenciado la serie si el árbitro noruego hubiera cobrado alguno de los por lo menos dos penales claros que hubo a favor del equipo inglés.
El fútbol que el Barcelona ha ofrecido durante toda la temporada ha sido maravilloso, llegando a su punto culmine el último sábado en Madrid con la goleada por 6 a 2 sobre el Real. La propuesta de Guardiola es para aplaudir: fútbol ofensivo, con tres puntas, juego por abajo y muchos jugadores de técnica depurada, como Xavi, Iniesta, Messi y Henry. Entre Liga, Copa del Rey y Champions, el Barsa lleva convertidos 142 goles, una cifra extraordinaria. Sin embargo, ante el Chelsea estuvo más de 180 minutos sin hacer goles y en el partido de ayer no generó ninguna situación clara de gol. Messi, Iniesta y compañía no encontraron las variantes necesarias para doblegar a un rival que le planteó un partido cerrado, con pocos espacios.
Si a uno le dan elegir, prefiere ver jugar a un equipo como el Barsa y a jugadores como Messi, Iniesta, Xavi y Henry. Eso no quita que la propuesta del Chelsea también sea válida y elogiable. Por más plantel multimillonario que tenga, Hiddink se asumió inferior a su rival y eligió una estrategia pragmática. No pensó en la estética del espectáculo, pensó en cuál era la mejor manera de neutralizar al Barcelona y llevó a cabo ese plan. Le complicó la vida al Barsa, como nadie en esta temporada, y estuvo a segundos de eliminarlo. Negar las virtudes del Chelsea es menospreciar el valor de la táctica y la estrategia. Porque defenderse bien también es una virtud y porque los partidos como el de ayer también son dignos de ser disfrutados aunque no estén repletos de goles y lujos. Lo dice alguien que está contento porque haya pasado el Barcelona de Messi y de Iniesta pero que cree que en Stamford Bridge la táctica del Chelsea fue superior a la técnica del Barcelona.
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