
Los grandes son así: tienen brillo propio, calidad sin fecha de vencimiento. Ronaldo ya no es el mismo que aquel que brillara en el Barcelona y en el Inter; ya no es el mismo del Mundial 2002 y del Real Madrid, que a su vez ya no era el mismo que el del Barcelona y el del Inter. Es lo que queda de de aquel. Un tipo más pesado, con varios kilos de más, más lento y sin explosión pero con toda la categoría y fineza que siempre lo distinguieron.
Las sucesivas lesiones de rodilla lo fueron disminuyendo. Primero se rompió el tendón rotuliano en noviembre de 1998 y se resintió de la lesión en abril de 2000. Se recuperó y aunque no volvió a ser el delantero supersónico que era antes, demostró toda su capacidad goleadora y, tras ganar la Copa del Mundo en Corea-Japón, se transformó en el hombre con más goles en la historia de los mundiales: 15.
Luego de entrar en un período de decadencia y aburguesamiento, se despidió del Real Madrid para llegar al Milan y transformarse en el único jugador que participó de los clásicos entre Real Madrid - Barcelona y Milan - Inter con las cuatro camisetas. Llegó al Milan fuera de estado, con mucho sobrepeso, producto de una insuficiencia hormonal en la glándula tiroidea. Se puso a punto pero el 13 de febrero de 2008, un mes después de su debut,en el que convirtió dos goles ante el Nápoli, Ronaldo se lesionó el tendón rotuliano de la otra rodilla, la izquierda. Muchos pensaron que era el final, que ya no podría volver. Sin embargo, la pasión por el fútbol y por los goles pudo más. Corinthians cobijó el nuevo retorno y Ronaldo, luego de un esfuerzo titánico de más de un año de rehabilitación, volvió, una vez más, a las canchas.
Sin hacer un gran despliegue ni participar mucho del juego, el Fenómeno se la arregla para marcar diferencia, como el sábado pasado en la victoria de su equipo por 3 a 1 sobre el Santos, en el partido de ida de la final del Campeonato Paulista. En el primero, Ronaldo mató con su pie derecho una pelota que que caía del espacio exterior y definió de zurda, abajo, a un palo ante la salida del arquero. En el otro, demostró su inteligencia y calidad. En otros tiempos hubiera encarado al arquero y se hubiera metido con pelota y todo adentro del arco. Recibió la pelota camino de cara al área. Sin embargo, un defensor que venía de atrás lo alcanzó. Entonces, Ronaldo frenó, enganchó y pinchó la pelota con su pie zurdo, en una definición sublime, exquisita.
El tipo está excedido de peso, ya no vuela como antes ni rinde como otrora. Las lesiones, su físico con tendencia al sobrepeso y cierta indisciplina a la hora de cuidarse y entrenar, le jugaron en contra. Pero su categoría sigue intacta, para que la disfrutemos todos.
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