domingo, 8 de marzo de 2009

Alta calidad


Hay jugadas que sacuden el espíritu, que le pegan un cimbronazo a la quietud, que llenan el alma de energía. Eso generó el extraordinario gol del señor Daniel Montengro a Boca. Sacudió, claro, los cuerpos de todos los hinchas de Independiente, esos que alguna vez se enojaron con él y hasta lo insultaron, pero también en el ánimo de los neutrales que gustan de este deporte. El gol del Rolfi fue un canto al fútbol, un regalo para los ojos.

Montenegro recibió de Pusineri, un poquito más adelante del cículo central. Lo vio venir a Vargas y con una pisada de costado le metió un caño limpio, divino, exquisito. Tenía espacio el Rolfi y entonces cambió de ritmo y arrancó, con los dientes apretados, decidido a lastimar. Estudió el panorama y decidió que lo mejor era acomodarse para su pierna derecha y sacar, a 25, 30 metros del arco, un tiro tan fuerte como preciso, tan hermoso como eficaz, tan perfecto como la perfección misma. Abbondanzieri no tuvo nada que hacer, sólo mirar. La pelota rozó el palo y se clavó en la red. Golazo, de esos que dejan huellas, que quedan en la historia, que hacen que el fútbol sea fútbol, el juego más hermoso del mundo, y no otra cosa.

Un rato después, Montenegro liquidó el partido con otra impecable definición de penal. Como ante Racing, el arquero fue para un lado y la pelota, para el otro. Así, el Rolfi se erigió en la figura del clásico y fue determinante para que Independiente le volviera a ganar a Boca luego de más de cuatro años. El Rojo no vencía desde el Apertura 2004, cuando se impuso por 2 a 1 en la Doble Visera, con dos goles de Federico Insúa. Habían pasado 8 partidos, con 6 derrotas y 2 empates.

Discutido en los últimos años porque supuestamente no aparece en los partidos importantes, Montenegro terminó de cerrar las bocas de propios y extraños, porque era discutido hasta por los hinchas de Independiente. Acusado de borrarse en las difíciles y de no tener suficiente temperatura en su pecho, el Rolfi apareció en toda su dimensión para darle una alegría grande a su gente y llegar a los 20 goles convertidos ante equipos grandes. Sí, 20 goles ante los cinco grandes del fútbol argentino (ver detalle al final), una marca para nada despreciable, sobre todo para un jugador que, en teoría, no aparece en los partidos chivos.

Aunque no ostenta grandes títulos, sólo fue campeón con Independiente en el Apertura 2002 y con River en el Clausura 2004, ni grandes participaciones en la Selección, jugó apenas un amistoso aunque es tenido en cuenta por Maradona, Montenegro es un jugador de una gran categoría, al que da gusto ver jugar, por su juego vertical, mezcla de velocidad, potencia y calidad, y una pegada temible. Montenegro, inspirado como ante Boca, es un disfrute futbolero.


Los 20 goles a los grandes


Jugando para Huracán, Independiente y River, Montenegro le convirtió:


7 goles a Racing, uno con Huracán y 6 con Independiente, equipo con el que nunca cayó ante La Academia.


5 a Independiente, 2 con Huracán y 3 con River.


4 a Boca, 2 con Huracán y los 2 de hoy con Independiente.


3 a River, 2 con Huracán y 1 con Independiente.


1 a San Lorenzo, con Huracán en el Clausura 98, clásico que el Globo ganó 2 a 1 con el gol de Montenegro.