
Boca, campeón
El suspenso se acabó, el Apertura se terminó. Boca se consagró campeón tras caer 1 a 0 frente a Tigre en un partido malo, impreciso, con pocas situaciones de gol. La consagración de Boca tiene su sustento gracias a la victoria conseguida frente a San Lorenzo por dos goles. Finalmente, el gol convertido por Cristian Chávez en los últimos minutos del partido anterior significó el título para los xeneizes, que así alcanzaron el campeonato número 23 en el fútbol argentino y quedaron a 10 de River, que suma 33.
El primer tiempo fue mal jugado, con muchas imprecisiones y pocas jugadas de gol. La situación más clara fue para Boca: Chávez metió una diagonal de izquierda a derecha y puso un gran pase para Figueroa. El ex Central definió de primera y Ardente contuvo son esfuerzo. Del lado de Tigre, Morel generó las mejores jugadas, aunque sin profundidad. La única vez que llegó hasta García fue a través del 10, que remató desde la medialuna a las manos del arquero. En esa jugada, Luna entraba solo por la izquierda.
De los dos, Boca lució más cómodo y más tranquilo. Tigre, entre el apuro y el nerviosismo, perdió muchas pelotas tontas y le costó progresar con prolijidad. De todas maneras, el trámite en el primer tiempo fue parejo y chato.
En el complemento, el partido siguió igual: anodino, pobre. En ese contexto, llegó el gol de Tigre. A los 22 minutos, Matías Giménez lanzó un centro largo desde la izquierda que cayó en el corazón del área chica. Era, claramente, pelota del arquero. Sin embargo, García, en lugar de ir a buscar la pelota con decisión, dio un pequeño salto y esperó el balón. Lázzaro lo anticipó con un potente cabezazo y estableció el 1 a 0.
El gol sacudió la modorra de un partido que no tenía la calidad de una final. Faltaba adrenalina. De todas maneras, la conquista de Lázzaro no cambió el trámite del partido, más allá del impacto anímico que significó. Inmediatamente después del gol, Ischia sacó a García, aparentemente lesionado en uno de sus aductores, y puso al debutante Josué Ayala. Tigre, como en todo el partido, siguió sin encontrar la pelota y nunca fue capaz de generar una jugada clara, elaborada, prolija. Así, la segunda mitad del complemeto ganó en intensidad y emotividad pero no cambió en su trámite: muchas imprecisiones y escasa o nula profundidad.
Pasaron los minutos y el partido se fue entre la enjundia de Tigre y la experiencia de Boca para enfriar el partido. Con suspenso y mucho sufrimiento, Boca se consagró campeón del torneo más irregular de los últimos años. Por lo visto en el campeonato, los tres equipos merecían ser campeones. Por lo visto en el triangular, Boca y San Lorenzo estuvieron un escalón encima de Tigre. Por un gol, el que se quedó con el campeonato fue Boca. Vaya paradoja: en 19 fechas, los tres equipos empataron en puntos y la diferencia de gol no se tuvo en cuenta. San Lorenzo terminó con +19, contra + 12 de Boca y Tigre. En el triangular volvieron a empatar en puntos y ahora sí contaron los goles. Y Boca, finalmente, fue campeón por un tanto. Paradojas de un sistema que tal vez habría que revisar.
Síntesis
Boca 0: García (ST 24' Ayala); Ibarra, Cáceres, Roncaglia, Morel; Chávez, Battaglia, Dátolo (ST A. González); Gracián; Viatri y Figueroa (ST 10' Palacio). DT: C. Ischia.
Tigre 1: Ardente; Jerez, Paparatto, Blengio, Arruabarrena (ST 42' Villegas); Rosano (ST 17' Altobelli), Blanco, Giménez (ST 27' Rusculleda); Morel; Luna y Lázzaro. DT: D. Cagna.
Cancha: Racing. Arbitro: Sergio Pezzotta. Gol: ST 22' Lázzaro. Amonestados: Roncaglia, Martín Morel, Altobelli y Ayala. Expulsado: ST 47' Palacio.
El suspenso se acabó, el Apertura se terminó. Boca se consagró campeón tras caer 1 a 0 frente a Tigre en un partido malo, impreciso, con pocas situaciones de gol. La consagración de Boca tiene su sustento gracias a la victoria conseguida frente a San Lorenzo por dos goles. Finalmente, el gol convertido por Cristian Chávez en los últimos minutos del partido anterior significó el título para los xeneizes, que así alcanzaron el campeonato número 23 en el fútbol argentino y quedaron a 10 de River, que suma 33.
El primer tiempo fue mal jugado, con muchas imprecisiones y pocas jugadas de gol. La situación más clara fue para Boca: Chávez metió una diagonal de izquierda a derecha y puso un gran pase para Figueroa. El ex Central definió de primera y Ardente contuvo son esfuerzo. Del lado de Tigre, Morel generó las mejores jugadas, aunque sin profundidad. La única vez que llegó hasta García fue a través del 10, que remató desde la medialuna a las manos del arquero. En esa jugada, Luna entraba solo por la izquierda.
De los dos, Boca lució más cómodo y más tranquilo. Tigre, entre el apuro y el nerviosismo, perdió muchas pelotas tontas y le costó progresar con prolijidad. De todas maneras, el trámite en el primer tiempo fue parejo y chato.
En el complemento, el partido siguió igual: anodino, pobre. En ese contexto, llegó el gol de Tigre. A los 22 minutos, Matías Giménez lanzó un centro largo desde la izquierda que cayó en el corazón del área chica. Era, claramente, pelota del arquero. Sin embargo, García, en lugar de ir a buscar la pelota con decisión, dio un pequeño salto y esperó el balón. Lázzaro lo anticipó con un potente cabezazo y estableció el 1 a 0.
El gol sacudió la modorra de un partido que no tenía la calidad de una final. Faltaba adrenalina. De todas maneras, la conquista de Lázzaro no cambió el trámite del partido, más allá del impacto anímico que significó. Inmediatamente después del gol, Ischia sacó a García, aparentemente lesionado en uno de sus aductores, y puso al debutante Josué Ayala. Tigre, como en todo el partido, siguió sin encontrar la pelota y nunca fue capaz de generar una jugada clara, elaborada, prolija. Así, la segunda mitad del complemeto ganó en intensidad y emotividad pero no cambió en su trámite: muchas imprecisiones y escasa o nula profundidad.
Pasaron los minutos y el partido se fue entre la enjundia de Tigre y la experiencia de Boca para enfriar el partido. Con suspenso y mucho sufrimiento, Boca se consagró campeón del torneo más irregular de los últimos años. Por lo visto en el campeonato, los tres equipos merecían ser campeones. Por lo visto en el triangular, Boca y San Lorenzo estuvieron un escalón encima de Tigre. Por un gol, el que se quedó con el campeonato fue Boca. Vaya paradoja: en 19 fechas, los tres equipos empataron en puntos y la diferencia de gol no se tuvo en cuenta. San Lorenzo terminó con +19, contra + 12 de Boca y Tigre. En el triangular volvieron a empatar en puntos y ahora sí contaron los goles. Y Boca, finalmente, fue campeón por un tanto. Paradojas de un sistema que tal vez habría que revisar.
Síntesis
Boca 0: García (ST 24' Ayala); Ibarra, Cáceres, Roncaglia, Morel; Chávez, Battaglia, Dátolo (ST A. González); Gracián; Viatri y Figueroa (ST 10' Palacio). DT: C. Ischia.
Tigre 1: Ardente; Jerez, Paparatto, Blengio, Arruabarrena (ST 42' Villegas); Rosano (ST 17' Altobelli), Blanco, Giménez (ST 27' Rusculleda); Morel; Luna y Lázzaro. DT: D. Cagna.
Cancha: Racing. Arbitro: Sergio Pezzotta. Gol: ST 22' Lázzaro. Amonestados: Roncaglia, Martín Morel, Altobelli y Ayala. Expulsado: ST 47' Palacio.
